La Unidad de Información Financiera sostuvo ayer que el detenido empresario Lázaro Báez encabezó una “organización” para lavar dinero y apuntó al arrepentido Leonardo Fariña como su presunto ejecutor, al acusarlo por millonarias inversiones y gastos sin justificación. Báez administró “millones que corresponden a los argentinos” porque provinieron de la obra pública, sostuvo la UIF.
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