Quienes viven en las cercanías de la plaza Sarmiento (19 y 66) perdieron la tranquilidad hace rato, a causa de la proliferación de delincuentes que actúan en la zona, aunque aseguran que la situación se agravó en los últimos 4 meses, cuarentena mediante.
En una charla que una veintena de ellos mantuvo ayer con este diario, en la esquina de 21 y 66, denunciaron que “todo el tiempo” ven pasar por el barrio a motochorros que andan al acecho. A estos se les sumaron, en los últimos dos meses, jóvenes de unos 25 años expectantes de robar con una modalidad distinta.
Según revelaron, éstos timbrean en viviendas con bolsas supuestamente cargadas con mercadería, con la intención de hacerse pasar por algún delivery para -“cuento del tío” mediante- entrar a robar a quienes los atienden.
No sólo la presencia de maleantes en su zona desvela a estos frentistas. También, según expusieron ante este diario, la falta de patrullaje desde hace bastante tiempo y de cámaras municipales de seguridad, “porque la iluminación no es la adecuada y además para identificar a quienes andan por acá con la expectativa de robar”, explicaron.
Como expuso este diario en su edición de ayer, el ataque más reciente ocurrió a las 18.15 del viernes en una vivienda situada a menos de 100 metros de la esquina de la reunión de ayer.
Allí, una mujer de 90 años, que había hecho más temprano un pedido de mercadería a la carnicería de 21 y 66, sufrió una entradera junto a un empleado del local que había ido entregar lo solicitado por la jubilada.
El propio repartidor, Maximiliano Maidana (31), dio detalles del incidente: “Llegué a su casa con el auto para bajarle una caja y dos bolsas con carne, cuando se aparecieron dos delincuentes, de 25 a 26 años, ambos con barbijos, uno de ellos encapuchado y con un arma de fuego”.
“Me apuntaron y obligaron a entrar con esta señora a la casa. A mí no me robaron, pero a ella sí. Hasta le pedían dólares y oro, pero ignoro qué cantidad de dinero le sustrajeron”, refirió, y acotó que “uno nos controlaba y el otro se dedicaba a revisar todo y llevar lo que más les importaba”.
En el barrio se supo que un rato antes, a la mujer intentaron engañarla haciéndose pasar por los encargados de la carnicería.
“Como no era la cantidad que había pedido, llamó al negocio y después llegamos a la conclusión de que eran farsantes que buscaron robarle”, expresaron los vecinos, entre quienes estuvieron, además el dueño de la carnicería, Darío Garay (41); Carlos Sabadella (61); Susana Herrera (45); Norma Letoile (70); Julio Villarreal (69); Diego Pérez (36); Mauricio Fabiano (32) y Cecilia Értola (32).
La mujer radicó la denuncia en la comisaría Quinta, donde le informaron que había un detenido. Vecinos aseguraron que “no era el que había estado en su casa. Además, le robaron 25.000 pesos y le devolvieron solamente 1.000”, se quejaron.
Entre otros casos, contaron el de una vecina a la que le desvalijaron la casa en la madrugada del lunes en 22 entre 65 y 66. “También le pedían dólares, por lo que es probable que sean todos de una misma banda”, conjeturaron algunos de los vecinos.
Otro episodio que conmocionó al barrio, cuyos frentistas se comunican a través de un grupo de WhatsApp y se costearon la Alarma Vecinal, fue el asalto callejero a una mujer a quien le golpearon la cabeza contra la pared para sacarle la cartera. “Pero lo evitó un taxista y a ella la hospitalizaron”, recordaron.
En febrero último, un grupo de vecinos fue a la comisaría y entregó un petitorio para reclamar más patrullaje y otras medidas de prevención de robos”.
“Nos respondieron que no tenían suficientes móviles y la inseguridad continuó hasta ahora en aumento”, reprocharon.
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