Un importante sector de los Estados Unidos está invadido por el fuego: California y Oregón baten récords de superficie quemada, al menos 25 personas han muerto y más de medio millón tienen órdenes de evacuación
En Ashland, en el sur de Oregón, ayer un incendio repentino destruyó cinco pueblos enteros, unas 600 casas, contó el diario El País. La gobernadora del Estado y la policía local advirtieron de que las labores de búsqueda de víctimas acaban de comenzar y temen un alto número de fallecidos.
En Portland, por su parte, el alcalde declaró el estado de emergencia el jueves por la noche para movilizar la ciudad en caso de que fueran necesarias evacuaciones por un incendio situado a 50 kilómetros.
En total, en Oregón ya han ardido más de 364.000 hectáreas, según cifras de la gobernadora Kate Brown: l media anual de la última década son 202.000 hectáreas. Alrededor de 3.000 bomberos están luchando actualmente contra una docena de grandes incendios por todo el Estado y aseguran que hace falta el doble para poder controlar la situación. Estados tan lejanos como Texas están enviando equipos de emergencia a la costa Oeste.
En California, por su parte, ayer ardían 28 fuegos a la vez y unas 68.000 personas han sido desplazadas de sus casas. El día anterior surgieron 24 más, aunque fueron apagados rápidamente.
Uno de los más grandes, que lleva 23 días ardiendo al noreste de Sacramento, se extiende desde el jueves por los restos del incendio más mortal en la historia de California, que mató a 85 personas en Paradise en 2018.
Las llamas están volviendo a arrasar el lugar y ya es de nuevo el centro de la tragedia, con 10 víctimas mortales confirmadas hasta el momento. Las autoridades buscan, además, al menos a 16 personas más desaparecidas. En dos días el fuego ha quemado 26.000 hectáreas y está fuera de control. 20.000 personas han tenido que abandonar de nuevo sus casas.
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