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Deportes |ENTREVISTA CON GASTÓN FERNÁNDEZ, EXJUGADOR Y ACTUAL REPRESENTANTE
“Todo lo que haga en Estudiantes no será por un beneficio personal”

Reconoció que le escribían en Instagram “Gata, llevate a Leandro Díaz”, pero aseguró que siempre estuvo seguro de sus condiciones. El clásico, su ADN, la amistad con Andújar, el título de 2010 y más

Martín Cabrera

Martín Cabrera
mcabrera@eldia.com

13 de Diciembre de 2021 | 04:03
Edición impresa

Gastón Fernández dejó el fútbol hace poco más de un año y no parece extrañarlo. A diferencia de otros futbolistas en su condición, se lo ve seguro en su nuevo trabajo, feliz y con la misma picardía que tenía adentro de la cancha. “Dónde está el periodista”, pregunta desde el piso superior de su oficina en Puerto Madero. Bromea y dice que llegó cinco minutos más tarde. Saluda e invita a sentarse en el balcón que tiene vista al Río Dársena Sur. Toma uno, dos y tres mates, lo aleja y tras unos minutos de introducción se dispone a hablar de su presente en la representación de futbolistas, del caso Leandro Díaz, del título que en 2010 obtuvo con el Pincha, Sabella, el clásico, Andújar y de la emoción que le provoca que su hijo sea hincha de Estudiantes.

-¿Extrañás algo del fútbol?

-El vestuario y compartir con compañeros y amigos un día a día. Ese post entrenamiento la verdad que sí lo extraño. Pero jugar, no tanto. A veces voy a la cancha y me dan ganas pero soy consciente que la decisión la tomé yo. Estaba seguro y satisfecho con todo lo que me tocó hacer. Por suerte encontré un lugar para seguir vinculado con el fútbol y apoyar a los futbolistas con asesoramiento y acompañamiento.

-Pero no pudiste despedirte de los hinchas...

-No, es verdad. Pero tengo el cariño de la gente en las redes sociales y cada vez que voy a la cancha. Todo lo vivido como futbolista salda esa deuda por completo.

-¿Cómo viviste la semana previa al clásico y el partido? ¿No te dieron ganas de estar en cancha?

-Uff. Arranqué la semana el día de Vélez. Fui a la cancha y hubo un ambiente tremendo. Ya se palpaba el clásico. Salí medio exaltado y al otro día lo llamé al Flaco Alayes y le pedí ir con ellos a la cancha. “Mirá que esta semana no soy representante de nadie, soy hincha”, le dije. Después pasaron unos días y me arrepentí, no daba. Era hacer mucho ruido.

-¿Entonces?

-La seguí con Mariano (Andújar). Le mandé un mensaje y me dijo “no me rompas las pelotas, dejame tranquilo por favor” (risas). Lo que la gente no entiende que nosotros nunca vivimos el clásico con la confianza de decir “les ganamos con la camiseta”. Para nada. Siempre fue estresante enfrentarlos. Y como cada año la racha es más larga el nivel de exigencia es mayor. Sabemos que algún día nos van a ganar, nunca querés que se corte la racha. Eso le pasó a Mariano, el último de la dinastía. Sólo le dije que lo envidiaba porque esos partidos siempre me encantaron. Nunca sentí la presión por jugar un clásico u otros partidos importantes. Esa fue una virtud que tuve

“Siempre fue estresante jugar un clásico. Y ahora con la racha favorable es peor: no querés que se corte nunca más”

 

-¿Y cómo lo viviste?

-Con muchos nervios y ansiedad. Lo ví por tele y grité como loco. Después agarré el teléfono y estuve hasta el otro día. Tenemos un grupo con él, Isra (Damonte) y Pablito (Lugüercio). Imaginate los memes que aparecieron. Nos reímos bastante.

-En el anterior clásico tuviste ese episodio con Maradona. ¿Te quedó pendiente una charla?

-Sí, me quedó esa sensación de frustración de no haber podido haber hablado con él. Lo intenté después del partido pero fue imposible. Se lo dije y le expliqué, pero se puso malo. Fue una lástima, porque mi discusión no había sido con Maradona sino con un jugador de Gimnasia adentro de la cancha. Esa imagen no de deja orgullo, pero ya no puedo hacer más nada.

Entonces la charla dio lugar a lo ocurrido con Leandro Díaz, uno de los jugadores de su agencia. Reconoció que se equivocó, pero que en la semana había recibido todo tipo de mensajes en su teléfono celular. “Los jugadores no deberían hablar después de los partidos”, sostuvo. Reconoció que en junio tuvo la chance de irse por una oferta del Colo Colo pero que desestimó para pelear por triunfar en Estudiantes.

-¿No tenés miedo que digan alguna vez que querés hacer negocio con Estudiantes?

- No, para nada. Todo lo que quiera hacer en Estudiantes será con el corazón por delante. Nunca por un beneficio personal. Desde el primer día pensé en Leandro (Díaz) y el Chavo (Desábato), Agustín (Alayes) y Sebastián (Verón) estaban de acuerdo. Y siempre confié que iba a ser una buena opción. Me banqué que muchos me escribieran “Gata, llevate a Leandro Díaz”, pero a todos les respondía lo mismo: que tengan paciencia. Hoy tiene este presente y se lo merece. Para mí es más fácil manejar jugadores en Estudiantes porque conozco al Club.

-Uno de los jugadores de la agencia Junot es Enzo Pérez, ¿se hicieron amigos en Estudiantes?

-Sí. Éramos siempre los apuntados por Sebastián (Verón) en los momentos que había que hacer una crítica (se ríe). Y como que los dos llevamos esa cosa con orgullo y supimos reponernos. Verón nos quería mucho pero nos exigía también. Siempre caíamos nosotros, ja. Hoy es un referente nuestro y de todos los jugadores a los que representamos.

-¿Se va a retirar en River?

-Y... tiene 35 años. Nosotros le damos libertades a los jugadores para que elijan dónde jugar. Nosotros después negociamos sus contratos. Siempre lo jodo con que vuelva a Estudiantes pero no es fácil. Tiene un lugar de privilegio en uno de los clubes más importantes del mundo. La gente realmente lo ama.

-¿Qué viste en Gustavo Del Prete que lo llamaste para darle la bienvenida?

-Cuando empezó a sonar su nombre justo estaba en el Country. Recuerdo que Alayes me dijo “tiene algunas cosas parecidas a vos”. Lo empecé a investigar. Y era verdad, le veo cosas parecidas. Es un segundo delantero con mucho juego. Entonces en el primer partido concentró con Juancito Sánchez Miño y me pasó el teléfono y lo saludé. Es un chico muy humilde, se ganó su lugar y lleva la “10” de la mejor manera. En mi caso me costó mucho en los primeros partidos más allá que jugué la final de la Sudamericana. Al año siguiente fui de menor a mayor, pero Estudiantes no es un club fácil.

-¿Por qué?

-La idioscincracia del Club es única y diferente. El “Estudió, Estudió” la gente de afuera nunca lo va a entender. Ganar un lateral haciéndole rebotar la pelota a un rival y en un momento clave del partido para muchos es nada pero en Estudiantes es una situación de juego que levanta a la gente y eso nos da una inyección de ánimo. No sé cómo explicarlo: Estudiantes es diferente a todos. Tengo la autoridad de decirlo porque jugué en Racing, San Lorenzo y River, tres de los más importantes del país. Tengo un pensamiento y es que todos los jugadores se deberían dar la chance de jugar en Estudiantes porque lo que se siente es único. En mi caso fue Alejandro Sabella el que se tomó el tiempo y el trabajo de contarme qué era este Club. Mi agradecimiento de por vida.

“Mi viejo era de River, pero siempre hinchó por el club donde jugara. Mi orgullo es cuando le preguntan a mi hijo de qué club es y dice Estudiantes”, cuenta con la voz entrecortada.

“Estudiantes es diferente a cualquier Club. Y lo digo yo que jugué en River, Racing y San Lorenzo”

 

En el final habló del título en el Apertura 2010, del cual ayer se cumplieron 11 años. “Ese semestre fue conflictivo, porque tuvimos lesiones y en mi caso hasta discusiones con Alejandro (Sabella). Del otro lado había un Vélez que arrasaba y en el final Enzo Pérez y Sebastián estaban con lo justo. Nos tuvimos que reinventar todo el tiempo. En el festejo me abrazó Sabella y me dijo al oído ‘qué difícil fue este semestre para mí’. En lo personal fue un desafío porque había comenzado el semestre no en mi mejor condición y pude ser importante”, recordó.

-¿Tu gol a Independiente fue el del campeonato?

-Puede ser. Ese día, si dábamos un paso en falso Vélez nos pasaba por arriba. Si nos tocaba jugar un partido desempate lo íbamos a luchar, pero... Éramos un equipo con mucha personalidad. Sabíamos que si hacíamos un gol el partido lo podíamos controlar. Teníamos tipos en la edad justa para eso: el Chapu (Braña), Sebastián, el Chavo (Desábato), el Chino (Benítez) y Agustín Orión. El Negro Mercado y Marcos Rojo hicieron goles por afuera, Enzo (Pérez) que la rompía...

Recordó lo que sufría su abuelo, hincha de Independiente, porque siempre le hacía goles al Rojo y no dudó en afirmar que hay que poner en un cuadro el partido que jugaron en aquella anteúltima fecha contra River en el Monumental. “Le dimos un baile bárbaro a un buen equipo. Fue una demostración de autoridad tremenda”.

-¿De lo que más te arrepentís en el fútbol fue no haber jugado el mundial de clubes?

-Sí, pero tampoco dependía de mí. No sé cuánto podría haber forzado mi salida. De lo que más me arrepiento fue de mi salida de la U. de Chile a Gremio. Estaba jugado, vivía en un gran país con mi familia y me fui a un club donde era imposible jugar. Fue el principio del fin de mi carrera y forcé mi último regreso a Estudiantes. Si fuese un jugador de mi agencia le recomendaría que no lo haga...

 

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