Las imágenes de pastizales secos ardiendo suelen pertenecer a otros lugares del planeta o, en todo caso, a sectores de la Patagonia o Córdoba y San Luis. Así fue hasta ahora, cuando se prendió fuego el Parque Pereyra Iraola -el mayor pulmón verde de la Región- y las llamas destruyeron unas 150 hectáreas (abarca la reserva 10.000, en total). Un día les demandó a los bomberos de La Plata, Berisso y Ensenada sofocar por completo el bosque de eucaliptos que se incendió y donde hoy sólo se aprecia un manto de cenizas y troncos.
Todavía es muy pronto para evaluar las pérdidas, tanto de la fauna como de la abundante y variada flora que caracteriza al parque (una suerte de frontera entre Berazategui, La Plata, Ensenada y Florencio Varela). En principio, según fuentes del equipo de bomberos que intervinieron en el control del siniestro, además de un buen número de eucaliptos afectados se habrían quemado numerosos ejemplares de orégano, que crecen “silvestres” y en altura por allí. “No vimos ningún animal muerto”, aseguraron esas fuentes.
En rigor, las especies de la fauna de la zona no se encuentran sueltas en el predio (salvo por algunas liebres y aves que viven en el lugar y que se cree que escaparon a las llamas), sino que están alojadas dentro de la Estación de Conservación de Animales Silvestre -ECAS-, que no fue alcanzada por el fuego.
De acuerdo a las pericias efectuadas por los bomberos, el primer foco de incendio se desató el domingo con la noche y las causas podrían haber sido la combinación del calor y el viento, fenómeno este último que, se sabe, colabora en la propagación de las llamas. “No sería un incendio intencional -indicó una fuente-. Aunque puede ser que se deba a la mano humana, de alguien haya quemado basura y quizás las llamas se descontrolaron”.
La zona afectada se sitúa en un sector adyacente de la ruta 2, a la altura del kilómetro 38,5, entre La Plata y Berazategui, hacia el lado de la localidad de El Pato.
Según se explicó, el trabajo de los bomberos (actuaron unos 100 hombres de cuarteles de la Región y participaron 50 móviles) se centró en un control del foco ígneo que frene cualquier expansión de las llamas, pues cerca de la zona afectada se encuentran viviendas y quintas de horticultura. “Por suerte, logramos cercarlo”, dijeron.
Además de los efectivos de la Región y sus equipos convencionales para combatir siniestros intervino un helicóptero que largó agua desde las alturas.
Los fuertes incendios azotaron durante la noche del domingo y gran parte del lunes; causaron una gran alarma entre los vecinos, pues las llamas generaron altas y densas columnas de humo que podían divisarse desde diferentes y lejanos puntos de la Región.
Esa vez, solo un susto
Un principio de incendio puso en alerta a los guardaparques del Parque Pereyra a fines de septiembre pasado. Por la intervención de ese cuerpo de custodias de la reserva la situación no pasó a mayores.
En esa oportunidad, los guardaparques atribuyeron el fuego al descuido de los visitantes. “Hasta que no lo prohiban, tenemos que andar cada fin de semana atrás de los que hacen asados y no apagan las brasas”, se señaló en aquel momento desde el cuerpo de guardas del predio.
Y es que en esa ocasión, el foco se desató, justamente, en el sector de la reserva destinada a la recreación de miles de personas que habitualmente recurren al parque como lugar de esparcimiento.
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