Miles de judíos ultraortodoxos asistieron ayer a las exequias de un rabino en Jerusalén, haciendo caso omiso de las reglas de distanciamiento instauradas para frenar la propagación del coronavirus. Una multitud de ultraortodoxos siguió al cortejo funerario del rabino Meshulam Dovid Soloveichik, fallecido a los 99 años, y quien era uno de los guías espirituales de la yeshivá (escuela talmúdica), hasta un cementerio de la periferia de Jerusalén. (AFP)
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