La tenista japonesa Naomi Osaka estaba jugando su partido de segunda ronda en el Abierto de Australia contra la tunecina Ons Jabeur, cuando una situación poco frecuente hizo detener el juego y todos los presentes se quedaron con la mirada en una sola cosa: la presencia de una intrépida mariposa.
Primero empezó a sobrevolar alrededor de la jugadora japonesa, pero cuando esta quiso atraparla para que no la molestara, se le detuvo en su rostro, despertando un griterío de los presentes, que estuvo acompañado por un aplauso general.
Todo sucedió cuando Osaka estaba por sacar, en el segundo set, con el partido 6-3 3-2 a su favor. En ese momento una mariposa se posó en su tobillo izquierdo. La jugadora, con cuidado, la tomó con ambos dedos para dejarla a un costado. Pero una vez que la apoyó, salió volando y se apoyó en su rostro.
Después de unos minutos de expectativa, el partido se siguió jugando y la japonesa, número 3 del mundo, se impuso 6-3 y 6-2.
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