Los colegios públicos (más de 4.500 escuelas) del rico estado brasileño de San Pablo, uno de los más afectados por la pandemia, volvieron ayer a impartir clases presenciales con restricciones, al recibir hasta un 35 por ciento de sus alumnos, tras casi un año sin poder hacerlo a causa del COVID-19, que sigue en fase ascendente en el país.
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