El asalto, con secuestro de un familiar incluido, en el domicilio del futbolista argentino Angel Di María mientras se disputaba un partido del París Saint-Germaine en el que el delantero era titular, ha dejado al descubierto una modalidad que viene afectando muy seguido a jugadores de todo el mundo que se desempeñan en Europa.
De acuerdo a lo que se destaca en los medios, los futbolistas pasaron a ser el blanco de la delincuencia a partir de que la mayoría tiene "un buen pasar económico". Al mismo tiempo, estos deportistas también son personas muy ocupadas y que pueden estar varias horas lejos de sus domicilios, ya sea porque tienen que ir a entrenar, porque hay una fecha del campeonato o, incluso, por los viajes que realizan constantemente cuando sus equipos participan de copas internacionales o cuando son convocados por sus selecciones nacionales.
Las publicaciones destacan que esta es una modalidad que ya han sufrido muchas figuras importantes del mundo del fútbol, aunque el último, y quizás más violento, fue el que le sucedió este domingo a Di María, ya que los ladrones, al irrumpir en su casa, se dieron cuenta de que estaba ocupada por los familiares del "Fideo".
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