Santiago Solans Portillo fue procesado semanas atrás por la Justicia en Argentina acusado de haber viajado desde Miami con coronavirus sabiendo que era positivo. Pero ahora se defiende y acusa de que Migraciones y American Airlines sabían.
Según precisó, él informó de su situación en Estados Unidos y lo dejaron abordar el avión igual. Además reveló y denunció irregularidades en las muestras de PCR que se le tomaron. Hay dos muestras y tres resultados, uno de ellos con datos “falsos”.
Solans Portillo asegura que fue víctima de una acusación injusta y su entorno hasta dudan incluso de que haya efectivamente tenido COVID-19. “El viajó convencido que era un falso positivo, como le dijo el médico que lo contactó”, afirmaron allegados al imputado en diálogo con el portal Infobae.
Su caso saltó debido a los controles de temperatura del Aeropuerto Internacional de Ezeiza, pero Solans Portillo y su entorno precisan que fue consecuencia de haberse aplicado la vacuna de Pfizer. Y se apoyan en un dato: no se comprobó que ninguna de las 259 personas y 12 tripulantes que estaban junto a él en el avión se contagiaron, ni tampoco su novia o sus amigos con los que había estado en Estados Unidos.
Hoy en día está procesado por propagar una enfermedad “peligrosa y contagiosa” y embargado por 5 millones de pesos Quedó detenido apenas bajó del avión y derivado a uno hotel de la Ciudad de Buenos Aires.
El juez Federico Villena lo procesó al sostener que el joven “tenía pleno conocimiento de su resultado positivo para COVID-19 y pese a ello, abordó el vuelo de regreso a este país, colocando en una situación de peligro o riesgo la salud de la tripulación, pasajeros, empleados de las terminales aéreas en las que operó; ello sin importar el resultado”. Es decir: no importa si contagió a alguno de los pasajeros, su solo accionar alcanza para configurar el delito.
Según destacó, al momento de realizar la Declaración Jurada para el Ingreso al Territorio Nacional, adjuntó el certificado médico expedido por el doctor George Saliba, que le dijo que se trataba de un "falso positivo", y no el PCR positivo.
“De manera alguna puede sostenerse que el imputado sabía que tenía la enfermedad COVID-19, por el contrario no padecía síntoma alguno y un médico le había permitido viajar asegurándole que no padecía la enfermedad por tratarse de un falso positivo. Además, el Sr. Solans Portillo presentó ante las autoridades de la aerolínea el PCR positivo y evacuó sus dudas para poder volar, nunca oculto dicho documento y se aseguró que se le permitiera viajar, sin realizar conducta alguna que pueda tener reproche penal”, afirmó el abogado Hernán Iannello en su apelación.
Según planteó, Solna Portillo “cargó en la declaración jurada el permiso de vuelo otorgado por el medico puesto que ese documento es el que le permite volar. No pudo cargar el PCR positivo porque solo se permite cargar un solo documento es por ello que luego de que le llegara el mail de Migraciones, se aseguró de presentar todos los documentos ante la aerolínea (incluido, se reitera el resultado positivo). Es imperioso destacar que la declaración jurada fue con anterioridad a presentarse en el aeropuerto y ni Migraciones ni la aerolínea le comunicaron que no podía viajar”.
Por último, la defensa aseguró que el juez, al procesarlo, “parece ignorar que el hecho de abordar un vuelo no depende de la exclusiva voluntad del pasajero, sino del cumplimiento de diversos requisitos migratorios, aduaneros - y en este caso – sanitarios”, y cerró: “Entre las medidas de prueba ordenadas y todas pendientes de producción, se encuentra el oficio a Migraciones que informen quien controla las declaraciones juradas que se presentan, puesto que alguien da el visto bueno cuando envían el correo electrónico con el formulario completo para abordar el avión”.
SUSCRIBITE a esta promo especial