Separados por unas 12 cuadras, el inmueble de un jubilado y un kiosco se vieron “hermanados” en las últimas horas por la misma situación que afecta, desde hace tiempo, a un amplio sector de Los Hornos: la inseguridad. A pesar de las recurrentes marchas de los jueves a la tarde y del reclamo constante de los vecinos, en el barrio los hechos delictivos no se detienen.
“El comisario trabaja mejor que otros que hemos tenido, pero es evidente que no tiene los recursos para cubrir el gran territorio en el que se convirtió Los Hornos”, aseguran referentes barriales.
Se calcula que unas 200 mil personas viven entre las zonas rural y urbana en las que se divide el distrito. Además, en el sector tienen una característica particular que, según denuncian desde el grupo que viene reclamando más seguridad, actúa como catalizador para el delito. Se trata de la mega usurpación de 160 hectáreas que se extiende entre las calles 76 a 83 y de 143 a 155, que alguna vez pertenecieron a la Aviación Nacional y en las que no dejan de llegar ocupantes.
Sin embargo, “la toma del ex Club de Planeadores”, como se la conoce en la vecindad, no es la única que se registra en el suroeste platense.
En la madrugada del lunes, cerca de las 2.20 horas, desconocidos barretearon la puerta de una persiana de metal y rompieron una puerta de vidrio para ingresar a robar al comercio que funciona desde hace dos meses en 60 entre 163 y 164. Javier, el propietario del local, refirió que “en medio de esta pandemia hice una inversión para poder trabajar, pero estas cosas te parten al medio”.
Una vez adentro, se dedicaron a juntar mercadería. “Se llevaron gaseosas, cervezas, juguitos, galletitas” y también elementos que utilizan para trabajar, como una computadora y una plastificadora. En total, el damnificado calculó que lo sustraído, “traducido a dinero, suma más de 50 mil pesos”. La víctima sospecha que los autores del ataque son menores que habitan en las inmediaciones, en otros terrenos ocupados “desde hace años”. Luego aseguró que “ya los conocen todos, tienen un montón de denuncias, pero la Policía no puede hacer nada”. Asimismo, reclamó que “no hay patrullaje, no vemos el control que tiene que haber”. Y culminó: “A la carnicería que estaba en 60 entre 164 y 165 le robaron tres veces y tuvo que cerrar”.
En tanto, en 161 y 70, un hombre fue víctima de un escruche en su casa a la que solo “va de día porque de noche le da miedo, ya le habían entrado estando él adentro”, contó un frentista. Los delincuentes arrancaron la reja de una ventana y rompieron la pared para entrar y “se llevaron hasta los picaportes”, afirmó. “A todos les han robado una vez”, aseguró el dueño de un almacén situado enfrente. El vendedor señaló que “son todos casos de raterismo, nada violento, pero a eso se suma el tema del hurto de cables que cada vez es peor”.
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