De día, por la tarde o en la oscuridad nocturna; en Villa Elvira, en Barrio Hipódromo, en San Carlos o por las calles de Hernández; todo espacio y momento es propicio para los ladrones que atacan en la vía pública a automovilistas, peatones o ciclistas. Desde motochorros hasta delincuentes a pie, en las últimas horas los hechos con este patrón ampliaron una extensa lista que tuvo en este 2021 un crecimiento preocupante.
El domingo pasado -como informó este medio- una joven embarazada, de 22 años, fue víctima de un asalto en 142 y 532. Los autores fueron una pareja armada, y mientras el conductor de la moto aceleraba para intimidar a la damnificada, su acompañante le apuntó en la panza con un arma. Luego escaparon con una campera, mil pesos y un celular “todo roto”, contó una familiar de la chica.
Otros tres episodios similares tuvieron lugar entre el lunes y ayer, en locaciones distintas.
“PEGALE UN TIRO”
Matías Ignacio Luque (30) es operador de radio y pasado el mediodía del martes regresaba de trabajar, con la bicicleta que le prestó su hermano hace unos meses. Tras frenar y acercarse a la puerta de su casa, situada en 117 entre 38 y 39, una sombra lo tomó sorpresa y, al voltear, se encontró cercado por dos motochorros. El que iba al volante hizo un ademán como si ocultara un arma de fuego entre sus ropas. Y todo quedó claro, aunque la situación se puso todavía más tensa cuando el que iba como acompañante le dijo a su cómplice “pegale un tiro”.
Jonatan Luque (35), hermano de Matías, le contó a EL DIA que “no le dieron tiempo a meterse en casa, porque enseguida que frenó lo abordaron y con amenazas lo obligaron a que le entregue la bicicleta y el celular”. Según consta en la denuncia radicada más tarde en la comisaría Segunda, le sustrajeron “una bicicleta tipo mountain bike celeste y blanca marca Skinred, un Iphone plateado con funda de color rojo, y un morral de color blanco con elementos personales”. Y que la moto era de “de alta cilindrada y color azul”.
Varias horas antes, en 49 entre 141 y 142, una enfermera también la pasó mal a manos de dos malvivientes que la golpearon y le robaron cuando ella esperaba el colectivo en una parada emplazada en esa esquina. Esa modalidad se volvió recurrente en un sector de Villa Elvira, donde los vecinos aseguran que “después de las 19 horas no se puede estar”.
Maximiliano, sobrino de la víctima, reveló en diálogo con este diario que “se llama Carmen y por suerte se trató de un golpe no tan fuerte, pero en la cartera llevaba sus documentos, la billetera, el celular y las llaves de nuestra casa”.
La mujer quedó traumada por el incidente y, conforme agregó el familiar, “todavía no se siente muy bien, así que cuando se recupere la voy a acompañar a hacer la denuncia”. En cuanto al hecho, manifestó que “ella es enfermera y toma siempre el colectivo de la línea 307 en 140 y 49 que la deja en El hospital Italiano”. Carmen llega a esa intersección tras “caminar cuatro cuadras desde donde vivimos”. Al pasar por 49 entre 141 y 142 -eran las 5.50 de la madrugada-, “alguien salió de atrás de un auto estacionado y le pegó con un objeto contundente”, resaltó. El impacto, continuó, “la hizo caer al piso y, cuando se levantó, notó que le faltaba la cartera”.
Maximiliano relató que “siempre que se sube al colectivo nos manda un mensaje para avisarnos, y como esta vez no pasó salimos a buscarla a la calle”. A los pocos metros “la encontramos llorando, sentada en el cordón de la vereda”, lamentó. Por otra parte, señaló que la escena se dio “en la puerta de un terreno baldío que está con muy poca iluminación” y en la que “hay autos abandonados”. Por último, aseveró que “siempre pasan cosas en ese lugar”.
En tanto, frentistas de la zona de 7 y 96, afirman que las dos paradas enfrentadas que se ubican en ambas manos son un “coto de caza” cuando la luz natural empieza a ceder. “La falta de iluminación es un problema porque los chorros te apuntan y ‘fuiste’”, detalló un vecino. El problema radica en que, quienes trabajan en el centro y no tienen un vehículo propio, dependen del transporte público para llegar a destino.
La parada de 7 y 96, una de las más “buscadas” por los ladrones / G. Calvelo
Sin embargo, quienes sí tienen coche propio tampoco están a salvo de los ladrones que dominan las calles más allá de cualquier restricción. Puede dar fe de ello un hombre de 53 años que a las 11 de la noche del lunes detuvo su auto en 514 entre 22 y 23 para buscar una farmacia de turno.
Según denunció, un malestar estomacal lo tenía a mal traer. En ese instante, un “toc, toc” en la ventana llamó su atención: era la culata de una pistola que golpeaba contra el cristal. Del lado del acompañante apareció otro sujeto igual de amenazante. Sin darle tiempo a reaccionar, lo sacaron del vehículo y lo arrojaron al asfalto.
El damnificado logró incorporarse y, presa del pánico, salir a la carrera en dirección a la avenida de 19, dejando atrás a sus asaltantes, quienes escaparon con el rodado.
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