Muchos de los pasajeros argentinos que hoy se encuentran en el exterior podrían permanecer varados hasta cinco meses. Así lo advirtió ayer un comunicado de la Cámara de Líneas Aéreas en Argentina (Jurca) que, como lo hiciera días atrás, insistió en su rechazo al cupo de 600 viajeros diarios que pueden ingresar país -apenas un 2 por ciento de los que aterrizaban antes de la pandemia- y exigió una reunión urgente con el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, para programar vuelos de retorno.
“La norma publicada el 25 de junio (en referencia a la Decisión Administrativa 643/202) y aplicada en forma inmediata redujo en forma repentina el ya muy limitado cupo de pasajeros diarios que las compañías aéreas podíamos transportar hacia Argentina, de 2.000 pasajeros previo a su dictado a solo 600 pasajeros diarios. Esta drástica medida representa un tope promedio de dos vuelos diarios en todo el país, que equivale al 2% de lo que la industria transportaba prepandemia”, cuestionó la Jurca.
Recordó además que, si bien las autoridades declararon que los pasajeros deben comunicarse con las líneas aéreas para la reprogramación de sus vuelos, “el gobierno argentino no ha autorizado ninguna operación aérea para fecha posterior al 12 de julio. En consecuencia, ninguna compañía puede brindar una solución de viaje cierta a sus clientes con el agravamiento de que, si el actual cupo máximo de 600 pasajeros diarios fuera prorrogado y en función de la cantidad de pasajeros que se encuentran pendientes de retorno, la demora de muchos para retornar a sus hogares podría extenderse en hasta 5 meses”. Esto es algo que podría ocurrir en destinos que solo tienen un vuelo aprobado hasta el 12 de julio, como Lima, Bogotá o Santa Cruz de la Sierra.
La industria aérea -sostuvo el texto- “requiere contar con un marco de funcionamiento de mayor previsibilidad, como sucede incluso en esta época de pandemia en los más de 1.500 destinos a los que se vuela hoy alrededor del mundo”. En cambio, con la implementación de las nuevas restricciones, “la República Argentina ha visto fuertemente afectada su conectividad con el resto del mundo y tememos que ello se agrave más aún”.
CONTRAPUNTO
Frente a ese panorama, desde la Cámara de Líneas Aéreas reclamaron “con urgencia” una reunión con el jefe de Gabinete “para analizar, en primer lugar, la imperiosa necesidad de programar vuelos que permitan el retorno de los argentinos que se encuentran en el exterior, pero asimismo la eliminación de cupos restrictivos, la ampliación de la capacidad de testeos por hora en los aeropuertos habilitados, la habilitación de aeropuertos internacionales del interior como corredores sanitarios seguros, y la autorización de vuelos internacionales para períodos de por lo menos tres meses”.
Pero mientras las aerolíneas piden reunirse con Cafiero, desde el Gobierno insisten en que las empresas deberían mantener un encuentro con el ministro de Transporte, Alexis Guerrera. La semana pasada, la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (que integran muchos miembros de la Jurca) canceló una cita con Transporte reclamando la presencia del jefe de Gabinete porque, según argumentaron, es “el principal responsable de la toma de decisiones y signatario de la decisión administrativa 643/2021″.
Para firmar esa decisión, que dispuso el cupo de 600 plazas en vuelos internacionales, el Gobierno se basó en datos de la Dirección Nacional de Migraciones, de donde se desprende que cerca del 40 por ciento de las personas que regresó del exterior violó el aislamiento obligatorio (lo que a su vez llevó a Axel Kicillof a decidir que los bonaerenses que vuelvan al país deberán confinarse cuatro días -de un total de siete- en hoteles). Lo que se busca es evitar que se propague sin control la variante Delta de coronavirus.
Ocurre que esa resolución obligó a las aerolíneas a cancelar vuelos de forma repentina: miles de argentinos quedaron varados en el extranjero y esto desató el malestar del sector aerocomercial, que además defiende su rol como la industria que más transporta insumos y vacunas necesarias para dar pelea a la pandemia. Restringir los vuelos de pasajeros, dicen, limita también la red que vehiculiza mercadería clave para este tiempo.
Por último, en la Cámara de Líneas Aéreas en Argentina remataron contra la normativa nacional por haber dispuesto “un virtual cierre de fronteras sin considerar simultáneamente un plan de contingencia que facilite la imperiosa repatriación de los miles de argentinos que se encuentran en el exterior sin solución de regreso”.
A este reclamo se sumó también el de la Federación Argentina de Asociaciones de Empresas de Viajes y Turismo (Faevyt), donde además de reiterar el pedido de reunión con Cafiero alertaron que “el cierre de fronteras y las nuevas restricciones dificultaron al extremo el trabajo de las agencias de viajes y turismo” y que, “ante la falta de autorización por parte del Gobierno de operaciones aéreas en la fecha posterior al 12 de julio, ha colapsado la capacidad de respuesta tanto de las agencias de viajes como de las aerolíneas que llevan adelante esos vuelos”.
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