No había pasado una hora del final del partido, sobre sus pechos lucía la plata alcanzada en los Juegos Olímpicos Tokio 2020 y aunque todavía se masticaba un sabor agridulce por la derrota frente a Países Bajos, el haber subido al podio sólo ellas saben lo que significa.
"Hay que valorar las medallas", sintetizó Victoria Granatto, feliz por la conquista y nada menos que junto a su hermana María José. Aunque reconoció que "el sabor es amargo porque fuimos más", a la hora de poner en la balanza todo lo hecho para llegar a la capital japonesa y coronarlo con una medalla de plata el balance es sumamente positivo. Y que el grupo se quedara en el campo de juego celebrando y festejando varios minutos después que el resto ya se había retirado así lo sintetiza.
"El sabor está entre la amargura y la felicidad porque nos queríamos llevar todo", apuntaba Majo, dedicando el premio a sus padres y dos hermanas que desde La Plata siguieron todas y cada una de las alternativas de la competencia.
En un temprano balance, Majo dijo que "fueron cinco minutos de no sé si desconcentración o qué" en referencia a los goles rivales, "pero nos llevamos un gran torneo. El equipo jugó muy bien. Lo que hicimos para llegar acá, lo que dejamos, el esfuerzo, estamos contentas por eso".
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