Un niño que jugaba a ser paleontólogo se topó con un artilugio explosivo mientras excavaba en el fondo de su casa, en San Carlos. Tras referirle el hallazgo al padre, éste se contactó de inmediato con la Policía. Poco después arribó una unidad con personal de Explosivos de la Fuerza, que recogió el proyectil de mortero calibre 75 mm, y lo trasladó al predio del Ceamse de Ensenada, donde será desarmado.
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