Una pareja de nacionalidad peruana que estaba radicada en Gorina, junto a sus dos hijos menores de edad, atravesaban en este último tiempo una crisis de pareja, según lo admitido por familiares y allegados. Y en los primeros minutos de ayer, la compleja situación estalló de la peor manera.
Luego de una nueva y acalorada discusión entre Roger John Quispe Mescua (39) y Susana Terrazos (32), la historia de desencuentros entre ambos esta vez terminó de manera trágica.
Fue por la determinación del imputado de tomar un cuchillo de cocina y terminar con la vida de su pareja, de una única y letal puñalada sobre el costado derecho de la víctima, a la altura del hígado.
Algunos familiares y allegados aseguraron a este diario, en la puerta de la casa donde ocurrió el hecho, que el conflicto familiar que derivó en el femicidio se desarrolló en el comedor de la vivienda.
También que, tras cometer el crimen, el hombre llevó a sus hijos a la casa de una vieja amiga que tenían en común, para luego entregarse en la subcomisaría de Gorina. Además, revelaron a EL DIA que los menores presenciaron la brutal agresión que le costó la vida a su madre.
“YA ESTÁ, LO HICE, LO HICE”
Lorena Rueda (50) es precisamente la amiga de la pareja a quien el femicida le pidió tener a sus hijos a su cuidado, antes de confesar la autoría del trágico ataque en aquella dependencia policial.
La mujer reconoció ante EL DIA que “no podía creer” cuando Quispe Mescua le contó lo que había hecho. No caía.
“Le reproché por qué la mató y me contestó ‘ya está, ya está, lo hice, lo hice’, con un tono de voz tranquilo, como de alguien que estaba resignado a saber las consecuencias de lo que ahora le espera”, reveló Lorena.
Por esa razón, el imputado por este femicidio, según lo informado por la madrina de Terrazos, “me trajo no sólo a los dos chicos, un varón de 12 años y una nena de 3, sino también la ropa de ellos. Me dijo que conmigo iban a estar bien y se fue a la subcomisaría, que iba a pagar por lo que hizo”.
Asimismo, estimó que el fatal episodio “ocurrió poco después de la una de la mañana” de ayer.
Tras enterarse del trágico final de su amiga, la mujer llamó por teléfono a los hermanos y se dirigieron rápidamente hacia la casa donde ocurrieron los hechos.
Lorena reflejó: “Cuando llegamos estaba la Policía y nos pidió de entrar uno de nosotros con los agentes a la vivienda. El hermano no se sintió en condiciones de hacerlo y entonces acepté salir como testigo”. Su comprometida decisión implicó dejar grabada en su memoria la escena espantosa.
Al respecto, contó que “Susana estaba sentada en el piso y apoyada sobre el mueble del televisor” en medio de un charco de sangre.
Consignó haber “limpiado todo” con la ayuda de sus acompañantes. “Recién ahí fuimos a la casa de la madre de Susana, también en Gorina, para darle la terrible noticia”, comentó Lorena.
La Policía señaló que, tras ser alertada por el propio femicida, se presentó con un móvil y efectivos en la vivienda, que constataron lo denunciado.
Enseguida se comunicaron con el SAME, cuyo personal médico al llegar sólo pudo corroborar el deceso de la víctima.
“PAPÁ MATÓ A MAMÁ”
La charla viró luego hacia ambos hijos de la pareja y, en tal sentido, Lorena refirió que los menores permanecen con ella en su vivienda, a resguardo.
Paralelamente, reveló: “Ellos aseguraron haber visto todo, al punto que también dijeron que ‘papá mató a mamá’. Además, en otros momentos en que los noté muy triste decían, por ejemplo, ‘mamá está muerta’. Te parte el alma escuchar cosas así”.
“La nena es mi ahijadita y el nene tiene una patología algo similar al autismo”, aclaró Lorena.
“VENÍAN MAL POR CELOS”
Si bien, por el momento el móvil del femicidio se encuentra en proceso de investigación, la amiga de la pareja aportó un par de datos que pueden resultar clave en la dilucidación de lo ocurrido.
“Hace 4 meses que ambos venían mal por celos de ella, que además quería cortar la relación y él no estaba de acuerdo”, expuso.
Los pesquisas indagarán entre el círculo íntimo de la pareja sobre estas afirmaciones. No se descarta que el desencadenante de la última discusión entre la pareja se haya
suscitado por esos carriles.
Lorena soltó enseguida una reflexión: “Es una lástima, porque antes de esta crisis los veías y eran una pareja feliz. Con sus hijos solían salir a pasear al centro de La Plata, a Buenos Aires, al Tigre o a Luján. Inclusive los acompañé en algunas ocasiones”.
Recordó además que “hace 15 años estaban juntos, desde que llegaron de diversos lugares de Perú, y se estaban haciendo una casita. Por esa razón, alquilaban hace 4 años donde estaban viviendo”.
“Ella trabajaba en casas de familia y él como parquero. Fueron muy unidos y muy buenos papás. Cuesta entender esta desgracia”, cerró.
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