Comerciantes y vecinos de Barrio Norte conviven con el temor de ser víctimas de algún robo, a raíz de que en el último año -según varios testimonios brindados ayer a este diario en la zona- se tornaron más frecuentes los casos de inseguridad en el lugar.
Como muestra de esa situación, vale mencionar que en apenas tres días hubo dos violentos asaltos en comercios ubicados a un par de cuadras de distancia.
El último de estos ataques se produjo en un autoservicio que funciona en la esquina de 15 y 36.
Julio Menacho (24) es uno de los empleados de este local y además damnificado por el robo, al igual que el propietario del negocio.
El joven relató: “A las 9 y 10 de la mañana (de ayer), poco más de una hora después que abrimos, estacionó una moto con dos pibes frente al local. Se bajaron enseguida, uno de ellos con un arma de fuego en una mano, y entraron para asaltarnos”. Consignó además que en esos momentos estaban en el autoservicio solamente “el dueño, la fiambrera y yo”.
También reveló que los ladrones estaban dispuestos a todo con tal de salirse con la suya, es así que le propinaron un culatazo en la cabeza propietario del negocio. “Fue un momento muy feo, de mucha tensión”, aseguró.
Paralelamente, mencionó que esa agresión física estuvo acompañada por otras de advertencia verbal. “Dame la plata”, “te pego un tiro” y “queremos la plata de los camioneros (en alusión a los proveedores)”, fueron las frases con las que, expuso Menacho, los asaltantes buscaron infundir miedo entre sus víctimas.
Sin más alternativa que obedecerles, para evitar males mayores, el mismo empleado precisó que ambos delincuentes escaparon poco después con “10.000 pesos, dos celulares, uno del negocio y el otro mío, como también con un atado de cigarrillos” que agarraron a la pasada.
“FUE EN UN MINUTO Y MEDIO”
Menacho señaló después que el atraco resultó intenso pero de corta duración.
“Por lo que luego vimos en la filmación de nuestras cámaras, todo duró un minuto y medio. Consiguieron lo que buscaban y escaparon en la moto con la que llegaron”.
Recordó que “uno de estos ladrones era de baja estatura, portaba un arma de fuego y aparentaba tener unos 18 años. El cómplice era más alto y tenía el casco puesto”.
Por otra parte, el mismo empleado indicó que “el autoservicio hace 5 años que está y es el tercer asalto. Los otros dos ocurrieron en el primer año”.
Consultado acerca de si se trató de un episodio de inseguridad aislado en la zona o si viene azotada por el accionar delictivo, dejó en claro que “el barrio viene complicado en este aspecto, por lo que nos comentan los vecinos cuando vienen a hacer las compras”.
“A media cuadra de acá, hace un mes, le desvalijaron la casa a una señora. También hace unas semanas se metieron a robar en un centro de salud de 37 entre 14 y 15, mientras que el sábado pasado asaltaron a la dueña de una verdulería de 37 entre 16 y 17”.
“Pudo haberme PEGADO UN TIRO”
Precisamente la propietaria de esa verdulería, Felicidad Barrientos (34), detalló ayer ante EL DIA en su local cómo transcurrió el asalto a mano armada que padeció en la tarde aquella jornada.
“Estaba sola, acomodando unas mercaderías, cuando entraron dos chicos, uno como de 10 años y el otro tendrá 14. Este último estaba con un arma de fuego”, reflejó la mujer.
Luego, comentó: “Al decirme que era un asalto, quise salir a la calle para con mi pulsador de la alarma vecinal apuntar hacia el poste de la cuadra que iba a hacerla activar. Pero el más chiquito se interpuso en mi camino y quise empujarlo para que se corriera”, aunque admitió que no logró su cometido.
Felicidad contó que le robaron algo más de 2.000 pesos. “El que estaba armado me reclamó que le diera además mi celular. Pero me negué a entregárselo”, dijo.
“Después de que se fueron sólo con la plata pensé que pudo haberme pegado un tiro”, reflexionó la comerciante. Reveló que en otra ocasión también ofreció resistencia en un asalto: “Fue hace un año, cuando entró un hombre y me pidió algo para comer. Le estaba dando mercadería y quiso robarme. Forcejeamos y huyó”.
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