En el estrecho de Bering, el mar ubicado entre el extremo oeste de EE UU (Alaska) y la punta este de Rusia (Chukotka), hay dos islas (las Diómedes) separadas por apenas 3,8 km. Aunque ambas son visibles desde sus costas, dependiendo en cuál de ellas estemos, podemos estar 21 horas atrasados o adelantados en el tiempo con relación a la otra, en una especie de viaje al pasado o al futuro. La del lado ruso se llama Big Diomede y la de la parte de EE UU es Little Diomede. Por esa gran diferencia horaria entre ambas, también se las conoce como la Isla del Mañana y la Isla del Ayer respectivamente. La gran diferencia horaria entre las Diómedes se explica porque ambas están separadas por la Línea Internacional de Cambio de Fecha, una división imaginaria trazada sobre el Pacífico que marca cuándo arranca un día calendario y cuándo termina otro.
Una niña llamada Madeline, con una vívida imaginación y una notable conciencia de cómo la burocracia puede frustrar los sueños, cumplió su deseo cuando pidió a las autoridades de control de animales de Los Ángeles una licencia para tener un unicornio, si es que puede encontrar uno. Sin embargo, el primer permiso de su tipo vino con condiciones: la criatura mítica debe recibir una amplia exposición a la luz del sol, los rayos de la luna y el arco iris y pulir su cuerno al menos una vez al mes con un paño suave. La directora Marcia Mayeda del Departamento de Cuidado y Control de Animales del condado le envió a la niña una etiqueta de metal de color rosa en forma de corazón con “Licencia de unicornio permanente” estampada en ella, junto con un peluche de unicornio blanco con orejas rosadas, pezuñas moradas y un cuerno de plata.
La respuesta del departamento se produjo después de que la nena le escribiera una breve carta el mes pasado: “Estimado condado de Los Ángeles, me gustaría su aprobación para poder tener un unicornio en el patio de mi casa si es que puedo encontrar uno”.
Mayeda elogió a la niña por su “sentido de propiedad responsable de mascotas para pedir permiso por adelantado” y por considerar cuidadosamente “los requisitos para brindar un hogar amoroso a los animales”. La agencia publicó imágenes de la correspondencia, la licencia, el medallón y el peluche en sus cuentas de redes sociales, con el apellido de la niña oscurecido para preservarla. Sus cinco condiciones para tener un unicornio también requieren que cualquier destello o purpurina que se rocíe sobre el animal no sea tóxico y sea biodegradable, y que se le dé sandía al menos una vez a la semana.
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