Con mucho nerviosismo se siguió el partido entre Argentina y Países Bajos, válido por los cuartos de final del Mundial de Qatar 2022. Quienes no pudieron ver el choque en sus casas, o ya lo hacen por una cuestión de cábala, se volcaron a los bares de la Ciudad. Fue muy intenso y pasaron de la alegría, a la desazón, pero el final fue con total felicidad tras el pase a semifinales en una dramática definición por penales.
En una recorrida que hizo EL DIA, se pudo observar que muchos comercios estaban llenos de hinchas argentinos desde temprano y se llenaron a pocos minutos de comenzando. Así, coparon de celeste y blanco las mesas y sillas para vibrar con Messi y compañía en un partido jugado a dientes apretados. Y no es para menos porque estaba en juego el pase a la semifinal de la Copa del Mundo.
El gol de Nahuel Molina, tras un exquisito pase de Messi cuando terminaba el primer tiempo, fue el desahogo total. Se escuchó bien fuerte el ¡goooool! en toda la ciudad y en los bares todos saltaron de sus sillas para abrazarse y festejar.
Además, el movimiento de las calles fue intenso antes de las 16. Y el transitar de los autos por las calles de la Ciudad se hizo con semáforos en los que se pudo ver -como ya es costumbre- a los vendedores ambulantes que ofrecían banderas, camisetas y hasta las ruidosas vuvuzelas.
Lo cierto es que se trató de un viernes feriado que se paralizó por dos horas para ver a Argentina, con toda la ilusión a cuestas. Las calles, tal como se pudo comprobar, estuvieron desiertas desde las 16 y hasta el pitazo final. Así, el celeste y el blanco fueron común denominador de los platenses en una jornada muy especial, que terminó a puro festejo.
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