El mes pasado en La Favela se derrumbó una escalera, dejando un saldo de heridos y familias aisladas. Bomberos y Defensa Civil se hicieron presentes para rescatarlos y asistirlos en lo necesario.
Sin embargo, parece que no hubiera pasado nada y ahora, los vecinos duermen con un ojo abierto ante la inminente caída de otra escalera. En el monoblock 14 del barrio ubicado en 17 y 529, sus habitantes exigen la presencia de autoridades para evitar una tragedia.
Julio Nuñez, Noemí Lescano, Francisca y Mónica Rojas hablaron en nombre de todo el barrio para dejar en evidencia que en cualquier momento un nuevo derrumbe sacudirá a los vecinos. Cada uno con su historia y temor, se pusieron al frente para pedir ayuda.
Julio Nuñez fue el encargado este fin de semana de apuntalar la escalera del monoblock donde vive su madre para prevenir riesgos. Sin embargo, esas maderas solo funcionarán de soporte por un tiempo y nadie garantiza que resista mucho tiempo.
La madre de Julio tiene 81 años, vive en un tercer piso y solo puede bajar con ayuda tres veces por semana: “Tenemos miedo que se venga abajo la escalera. Queremos que se acerque alguien para darnos una ayuda”. No solo es esta escalera la que corre riesgo, todas las del barrio están en pésimo estado y nadie queda exento del peligro.
“Las escaleras se mueven desde hace tiempo”, contó Noemí. “A mi se me cayeron pedazos de escalera en varias oportunidades, al techo del vecino. Estando afuera con los chicos también se han caído”, describió Francisca. La solución temporal que encontraron fue abrir una puerta para el otro lado de la propiedad y salir ahí, sin dejar que nadie pase por ahí: “Acá es un peligro”.
La construcción tiene más de sesenta años y nunca se han realizado las tareas de mantenimiento necesarias. “Mi escalera tiene pedazos de hierro colgando, se caen los escombros y tratamos de no ir ni dejar pasar a los chicos”, agregó Noemí. Según detallan, todas las estructuras de los monoblocks están en mal estado.
Mónica fue una de las que se acercó a las autoridades a pedir una solución. Pero al llegar al Instituto de la Vivienda se encontró con una respuesta indignante: “nos dijeron que como somos propietarios, cada dueño se tiene que hacer cargo. Estamos solos”.
“En la situación económica en la que estamos, no podemos afrontar semejante gasto. Solo en madera, el fin de semana gasté 5 mil pesos. Uno tiene la voluntad de hacerlo, si conseguimos los materiales pero solos no podemos”, afirmó Julio.
Este vecino recordó que, cuando fue el primer derrumbe en ese mismo barrio, solo se acercó Defensa Civil, los bomberos y la policía pero no vieron la presencia de ningún funcionario. “Queremos que hagan un relevamiento de todos los edificios y la destrucción que tiene el barrio”, cerró.
SUSCRIBITE a esta promo especial