Una historia insólita es la que vivió y vive Guillermo López, un joven venezolano que vive en Ucrania. Tal y como pudo contarle a Infobae, este hombre escapó de Venezuela por la crisis económica hacia China, en busca de mayores oportunidades.
Sin embargo, en 2019 el coronavirus apareció en la vida de los habitantes de China y para el 2020 ya era una pandemia que aterraba al mundo. Así fue como una vez más, levantó lo que había construido y se instaló en Ucrania.
En el país europeo se casó con una ucraniana y tuvo dos hijos. Hoy, los cuatro, atraviesan la guerra que abrió un nuevo capítulo el pasado 24 de febrero por la madrugada. Desde el 2020, la familia de Guillermo López vive en Dnipro, cerca de Járkov y Kiev.
Fue su esposa la primera en advertirle, en plena madrugada, que la guerra había estallado muy cerca. Describe lo que sintió como una onda expansiva de las exposiciones que abrieron fuego. Durante la mañana siguiente, ya todo había cambiado y la única tarea del día era resguardar sus vidas en los refugios y hacerse de víveres para subsistir.
La pregunta inevitable es si huirían de Dnipro o se quedarían allí. Su decisión como familia es mantenerse allí por seguridad, para no exponerse a posibles bombardeos y tanto las fronteras como las aerolíneas están cerradas. En la misma línea aseguró que, pese a que tiene la residencia en Ucrania por su esposa, no está dispuesto a ponerse a la orden de las fuerzas armadas para combatir.
Si Guillermo López reflexiona sobre todo lo que vivió en los últimos cinco años, afirma que la risa es su única salida. Este venezolano recibido en su tierra natal de odontólogo y dedicado a la música en Ucrania recuerda que, si no fuera por la Ómicron, estaría mostrando su talento artístico en Qatar pero la guerra lo hubiera encontrado lejos de su familia.
La historia de amor con la madre de sus hijos comenzó hace tiempo, cuando llegó a China donde trabajó seis años y la conoció. Al poco tiempo, ella quedó embarazada de su primer hijo y viajaron a Ucrania para que naciera. Poco después regresaron a China pero la pandemia los hizo volver al país natal de su esposa. En el medio, Guillermo pudo ir a trabajar por un mes a Estados Unidos pero por los contagios se cerraron las fronteras y quedó varado seis meses allí hasta que pudo reencontrarse con sus seres queridos.
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