Las advertencias que algunos especialistas vinieron formulando desde hace varias décadas sobre los alarmantes cambios climáticos que se experimentan en el planeta tienen ya, lamentablemente, su confirmación en datos estadísticos. Así, tal como alertó la Agencia Internacional de la Energía (AIE), las emisiones contaminantes de dióxido de carbono (CO2) alcanzaron un nuevo récord mundial en 2021, con 36.300 millones de toneladas.
Tal como se reflejó en la edición de ayer, ello obedeció al mayor uso del carbón en una economía global en recuperación tras el bache de la pandemia. El aumento de ese año, cifrado 2.000 millones de toneladas (un 6 por ciento más que el anterior), es también el mayor registrado en la historia en términos absolutos.
Según dijo a este diario el presidente de la platense Fundación Biósfera, que es veedora por parte de la sociedad civil de las cumbres internacionales sobre clima, “este informe es interesante porque muestra que no son suficientes los esfuerzos que están haciendo los países por reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Con este ritmo de emisiones no se alcanzarían los objetivos buscados y se llegaría a fin de siglo con un aumento de 2,7 grados de temperatura, lo que equivale a decir lo que sostiene el secretario general de las Naciones Unidas: que marchamos hacia una catástrofe climática”.
En el trabajo publicado en este diario se reseñó también que, a la recuperación de la economía mundial tras el choque de la pandemia en 2020, se sumaron condiciones climáticas adversas (como sequías que redujeron la producción hidroeléctrica) o condiciones negativas en los mercados de la energía, sobre todo en los precios anormalmente elevados del gas natural).
Todo ello hizo que muchos países aumentaran el uso de carbón para la generación de energía, lo que disparó las emisiones de CO2 a pesar de que la instalación de energías renovables registró su mayor crecimiento anual, señaló la AIE, a partir de un estudio detallado a nivel global. El dato genera preocupación en el marco de los intentos por reducir.
Cabe señalar que este informe se dio a conocer a penas un día después de que se difundiera otro en el que se alertaba por el registro del febrero más cálido de los últimos 30 años, otro indicador que se asocia con el calentamiento del planeta. Europa acaba de vivir un mes de febrero dos grados más cálido que el promedio de la última treintena, según el programa europeo de observación Copernicus.
Está claro que son demasiadas las cuestiones trascendentales que permanecen irresueltas, además de evitar las emisiones contaminantes. Una mejor preservación de los bosques, frenar la desertificación, ampliar las áreas protegidas, así como dotar a las ciudades de equipamientos y recursos para enfrentar y mitigar los desastres meteorológicos, forman parte de los desafíos de la hora.
SUSCRIBITE a esta promo especial