Entre los rasgos que distinguen a muchos delincuentes de estos tiempos, al momento de cometer un asalto, son la violencia física con la que actúan y la falta de escrúpulos al momento de lanzar amenazas a víctimas que no tienen posibilidad alguna de defenderse.
Ese fue el caso que ayer al mediodía vivió una jubilada de 90 años en su casa del Barrio Hipódromo.
Ya en horas de la tarde, un grupo de familiares recibió a este diario en el lugar de los hechos y contó que un joven ladrón se coló en la vivienda de la calle 115 entre 39 y 40, tras saltar la reja del frente.
Así, cuando quedó frente a frente con la mujer, además de exigirle “dólares y alhajas”, para amedrentarla “tomó una pinza, le apretó fuerte una oreja y amenazó con arrancársela de un tirón”.
Por si fuera poco, en medio de tanta locura, además le ató las manos con una sábana que rompió para tal fin.
“VIEJITA, TE VENIMOS SIGUIENDO”
Paula Amideo (44), nieta de esta nueva víctima de la delincuencia que azota a La Plata en todos sus rincones, fue una de las que brindó detalles del drama.
Sobre cómo logró el delincuente irrumpir en la propiedad, contó que “saltó la reja del frente y luego tuvo la suerte de que mi abuela olvidó de cerrar con llave una puerta de reja que está para reforzar la seguridad de la casa”.
“Fue a las 12 y media del mediodía (de ayer) y apenas la vio le pidió dólares y alhajas, amenazándola todo el tiempo. Y hasta le dijo `viejita, te venimos siguiendo hace tiempo`”, reflejó.
Enseguida mencionó que “como mi abuela le aseguró que no tenía dólares, cosa que nos dijo que ignoraba porque mi abuelo ya fallecido nunca se lo había comentado, el ladrón comenzó a revisar todo y encontró una pinza”.
Claro que no le interesó llevarse esa herramienta, solo le resultó funcional a su plan: la usó para colmar de miedo a la jubilada.
Paula explicó que “con una mano sostenía la pinza y con la otra le sujetaba una oreja, mientras le decía que se la iba a cortar si no le revelaba dónde guardaba sus ahorros”.
Lamentablemente, ese no fue el único martirio al que sometieron a la abuela.
Al respecto, la misma familiar indicó que “rompió una sábana y con retazos le ató las manos”, como si la aterrada mujer de 90 años pudiera haberle ofrecido alguna resistencia.
“HASTA EL ÚLTIMO CENTAVO”
Mientras EL DIA dialogaba con la nieta de la jubilada en el garaje de la vivienda, desde el interior del inmueble se escuchó a la damnificada contarle a algunos familiares que la acompañaban que “me llevaron hasta el último centavo”.
Consultada Paula sobre el monto de dinero con el que escapó el ladrón, respondió que “mi abuela dice que no sabe cuánta plata era, porque ni siquiera conocía que en un escondite del placard había dólares”.
Asimismo, Paula no obvió mencionar que, inclusive, además del dinero que ya tenía en su poder, el delincuente quiso además robar el auto que estaba en el garaje.
“Pensó en llevarse el Peugeot, pero no consiguió su propósito porque por suerte una tía que vive en el barrio, que es quien lo maneja, tenía la llave en su casa”, aclaró.
Seguidamente, expuso que “es la primera vez que le roban a mi abuela en su casa, y eso que vive acá de toda la vida”.
Por otra parte, señaló que tras el asalto “vino la Policía y además una ambulancia, porque además de nerviosa, tenía las manos un poco lastimadas por las ataduras. Por eso le hicieron algunas curaciones y le hicieron vendajes ”.
“POR ACÁ ROBAN TODOS LOS DÍAS”
Sin embargo, la inseguridad en esa zona es recurrente desde hace varios años, según lo denunciado ante este diario por vecinos del lugar en repetidas ocasiones.
Y ayer, enterado del violento robo a la jubilada de 90 años, un vecino, evitando ser identificado, aseguró que el accionar delictivo sigue siendo notorio en ese añejo barrio.
Tan es así, que soltó una frase por demás elocuente: “Por acá roban todos los días”.
Por eso, no lo sorprendió, aunque sí lo indignó, que hayan “robado y maltratado a una señora mayor”, en alusión a la jubilada de 115 entre 40 y 41.
De inmediato, sostuvo que “todos los días sabemos de al menos dos asaltos en el barrio, ya sea en una casa, en un comercio o en la calle”.
El vecino puntualizó que varios de los atracos tienen como responsables a “benditos motochorros”.
El frentista describió como la “zona caliente” por los robos a las calles “115 a 117 desde 39 hasta 41”.
Y hasta precisó los horarios en que se registran mayormente los asaltos: “Entre las 12.30 y las 15”.
“Estamos así desde hace algo más de un año”, finalizó preocupado.
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