La Facultad de Agronomía lleva adelante un proyecto al que llamaron “Fábrica escuela”. Es una biofábrica que busca, a través de productos naturales, crear productos para la producción natural que desplace a los agrotóxicos.
Guillermina, la docente a cargo, cuenta a diario El Día que además de elaborar productos bioinsumos y biopreparados, también llevan adelante investigaciones con estos productos y talleres de elaboración con productores y productoras de la zona. Esta unión comparte conocimientos de ambos lados sobre la creación y aplicación de los mismos, más allá de las paredes de la universidad.
La biofábrica se inauguró a finales del 2019 pero por la pandemia, recién pudo comenzar a trabajar a mediados del 2022. Allí, alumnos y profesoras vuelcan su conocimiento en pos de terminar con la utilización de tóxicos en los productos.
Transición ecológica
La transición ecológica se desarrolla en las primeras etapas donde los productores pasan de un sistema convencional con alto uso de productos de síntesis química a productos ecológicos. “El primer paso es reemplazar los agrotóxicos por productos de índole vegetal que reemplazan a los tradicionales”, contó la docente de la Facultad de Agronomía.
Guillermina revela que la inquietud surgió cuando, desde la Facultad de Agronomía, tanto técnicos y técnicas como ingenieros agrónomos y agronómas proponían una “transición agroecológicas” pero había dificultades para ingresar a un sistema donde está tan fuertemente arraigada la utilización de productos tóxicos.
Estos preparados tienen un valor en el mercado muy bajo, al lado de los costos “irrisorios” de productos químicos que se comercializan en dólares. La Facultad de Agronomía no vende los preparados, sino que los productores que forman parte del proyecto les acercan los materiales y luego ellos entregan el resultado final.
En conjunto con productores y la facultad, realizan investigaciones, pruebas y ensayos que permiten ajustar las cantidades y el funcionamiento de cada uno. “Generamos conocimiento científico”, agregó la docente.
Productos
Al momento de recibir a diario El Día, un grupo de estudiantes se encontraba trabajando. Según detalló la docente a cargo, estaban filtrando un biofertilizante llamado “supermagro” que estuvo tres meses y medio fermentando. “Las chicas preparan la fermentación en base a bosta de vaca, leche, levadura, azúcar y micro y macronutrientes que la planta necesita”, detalló.
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