Las imágenes asociadas a Vangelis sin dudas son un grupo de atletas corriendo por la playa, un coche volador ante una geisha proyectada en una pantalla de neón, el viaje al fondo del universo atravesando galaxias. Este jueves se supo que, el músico griego murió el martes pasado en Francia, a los 79 años, por complicaciones derivadas del covid.
La carrera de Vangelis discurrió desde finales de los años 60 en diferentes ámbitos, pero uno en concreto le hizo mundialmente célebre: el uso de instrumentos electrónicos al servicio del cine. Y se llevó un Oscar por Carros de fuego .
Recordemos que sus inicios musicales fueron complejos: a finales de los 60, con apenas 25 años cumplidos, lideró el grupo de rock progresivo Aphrodite's Child -en el que cantaba su primo Demis Roussos-, y a partir de 1970 inició también su carrera en solitario con una idea en la cabeza: escapar de los rigores formales del rock y buscar una libertad compositiva que quiso alcanzar gracias a la construcción de su propio espacio de grabación -desde entonces, los Nemo Studios, en Londres, fueron su centro de operaciones- y la búsqueda de un lenguaje instrumental que recuperara el lenguaje de la música clásica para un público joven, decididamente hippie y contracultural.
Así, durante los 70 y los 80, Vangelis alternó las bandas sonoras -inicialmente para telefilmes o películas europeas del circuito experimental, como La fête sauvage, L'apocalypse des animaux o Antarctica- con álbumes de estudio planteados como poemas sinfónicos con textura electrónica, como el solemne Heaven & Hell, en el que firmó su primera colaboración con Jon Anderson, el cantante de la banda Yes, o Albedo 0.39. Y finalmente, es bueno saber que, la serie documental Cosmos, presentada por Carl Sagan, utilizó fragmentos de estos dos discos en su banda sonora.
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