Un grupo de plegadoras platenses participaron de la jornada "Argentina Pliega por la Paz" que se realizó en el centro de la Ciudad y que consistió en la realización de obras de arte de origami y repartirlas a los vecinos. La idea fue concientizar por la paz y, a su vez, difundir la importancia del arte de origen japonés.
"Estamos haciendo la Intervención Federal de Origami denominada 'Argentina Pliega por la Paz', distribuyendo origamis a la gente que pasa y lo acepta, para poder promocionarlo. La idea que sepan qué es lo que estamos haciendo", comentó Susana.
La artista contó que "la asociación empezó en el 2008, aunque nosotros estamos desde 2010. Antes de conocer la asociación nosotras hacíamos origami desde 1992. Yo lo aplicaba en la escuela y mi compañera en un centro de salud".
"El amor por el origami nace cuando estábamos en la escuela. Nos invitaron a hacer un curso y el papel nos atrapó. Después de más de tres décadas estamos haciendo origami todos los días", dijo.
Y destacó que "el origami es nuestra pasión. Te da motricidad fina, te ayuda a la memoria".
"En la pandemia hicimos muchísimo origami. Realizamos zoom y nos comunicamos con plegadores de todo el mundo", añadió acerca de la actividad en el último tiempo.
Marta, por su parte, contó que "soy apasionada desde siempre". "Un día en el diario encontré a una profesora japonesa. Desde allí las dos, con otra compañera, comenzamos el curso y nunca paramos. Es maravilloso lo que se puede lograr, en niños, adultos y pacientes con distintas capacidades. Es satisfactorio lo que logran. Y trabajar con niños de jardín es maravilloso", señaló.
"Aparte de ser terapéutico es una actividad que brinda mucha satisfacción. Estamos felices de participar de este evento y de estar en Origami Argentina, que tiene plegadores en todo el país por medio de las entidades de distintas provincias. Que las personas plieguen porque es maravillosa", remarcó.
También sostuvo que "las personas que tienen Alzheimer, o que padecen un problema psicológico, les hace muy bien porque los calma. Ver los dobleces hace sentir muy bien. En Venezuela, por ejemplo, hay un plegador ciego, y pliega como los dioses".
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