Un insólito pleito se ha montado en la Fórmula 1 e involucra, ni más ni menos, que a Lewis Hamilton y a la Federación Internacional del Automovil (FIA)
Mucho sorprendió ver ayer al piloto inglés, a poco de su arribo a Miami para el GP de este fin de semana, luciendo una camisa de mangas largas que dejaba ver, al menos, cuatro collares amontonados y dejaban apenas visibles la existencia de tres relojes y cuatro anillos.
Vale destacar que Hamilton también tiene aros y un piercing en la nariz que, asegura, no poder quitárselos. "No pude ponerme más joyas hoy'', señaló el heptacampeón mundial, en medio de las prácticas de la Fórmula 1 para el gran premio de este domingo y casi desafiando a las normas de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) sobre las perforaciones corporales. Sostiene que está dispuesto a perderse la carrera.
Todo este cuadro de situación se dio a partir de que la FIA endureció su prohibición de ropa interior y piercings corporales no reglamentarios cuando el nuevo director de carreras, Niels Wittich, emitió un boletín que incluye la regla como parte del escrutinio oficial, lo que significa que tales opciones están sujetas a revisión por parte de los oficiales.
Hamilton se niega a dar marcha atrás en su enfrentamiento con el organismo rector de la categoría por el uso de joyas en el auto y se mostró muy crítico con la norma en lo que, según él, se ha convertido en "una disputa absurda"
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