Un ataque de furia tuvo el piloto monegasco Charles Leclerc, cuando protagonizó un fuerte trompo en una curva de alta velocidad mientras lideraba el Gran Premio de Francia. La brusca maniobra, ocurrida en el giro 18 de la carrera que finalmente ganó Verstappen, terminó con la Ferrari pegando contra las defensas y un estado de enojo muy grande del piloto del equipo rojo.
Leclerc desató su furia y por radio, luego de escuchar la respiración agitada, pegó el grito: "¡No!". La bronca se debió a que perdió una carrera clave en la lucha por el campeonato y encima casi de local. Para colmo, Max Verstappen tomó la punta de la carrera con su Red Bull.
La pregunta para Mattia Binotto, jefe de la Scuderia, es por qué Leclerc no entró antes a cambiar las gomas sabiendo el desgaste que iba a producirse por la alta temperatura que fue superior a los 30 grados y mucho más en la pista.
Una vez en boxes el piloto de Ferrari fue autocrítico con la maniobra y asimiló la situación como una equivocación suya: "Si sigo cometiendo estos errores nunca seré campeón mundial", dijo después de la carrera en sus primeros contactos con la prensa. Por su abandono no pudo sumar puntos y Verstappen, que terminó ganando, le sacó 63 de diferencia.
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