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Mejora la salud de María Valenzuela: "Llegué a pesar 35 kilos, no podía más"

Por Redacción

Recordemos que, a principios de marzo pasado, María Valenzuela hizo un pedido respecto de la difícil situación que estaba sufriendo. Debido a un tratamiento odontológico mal realizado no podía comer sólidos por el dolor que padecía, y esto la llevó a pesar 35 kilos.

Así, viajó a la ciudad de Ushuaia y permaneció allí durante un tiempo para ocuparse de los problemas de salud que padece hace más de tres años, desde el momento en que un odontólogo le colocó implantes y algo salió mal. “Estuve dos horas diez contadas por reloj con la boca abierta, con el taladro, el torno, mientras trataban de partirme los dientes que no se rompían”, describió sobre el largo tratamiento. 

Luego, reveló que pudo aumentar 9 kilos gracias a su nueva alimentación. “Yo esquivaba los espejos, terminaba de bañarme y pasaba de largo porque sabía como estaba físicamente", recordó. 

Ahora, recuperada, la actriz reapareció públicamente para contar el calvario que vivió en estos últimos meses: “Subí 10 kilos, más o menos. Se me nota en la cara. Me cambió la vida y me cambiaron los dientes de abajo. Empecé a comer”, comenzó a contar.

“Me acuerdo que la última sesión que tuvimos con el odontólogo Marcelo Carta, que yo al día siguiente me volvía a Buenos Aires, me dice: ‘¿Qué pedimos? Una pizza’. Yo comía todo blandito y dije: ‘Se me quedan los dientes ahí’. Entonces mordí y le dije ‘Marcelo, estoy masticando, no lo puedo creer’. Estaba masticando sin dolor, después de cuatro años”, agregó haciendo referencia a cómo comenzó el camino de la recuperación.

“Me encantaba la gente que cuestionaba que yo saliera a escrachar al odontólogo. Pero loco, yo me banqué cuatro años, la pandemia, sin decir nada y sin hablar de este problema. Llegó un momento que no podía más". Y finalmente confesó: “Me enteré que los pernos me los había puesto torcidos. Entonces, no había una mordida correcta. Y ahora los que me faltan son los dientes de arriba, pero ya no tengo dolor y ya no me afecta para comer. Este odontólogo está en Barcelona, pintando con aerosol los locales argentinos. Tengo entendido que allá no está trabajando. Le mandé acá una carta documento y me la rebotaron. Ya no voy a seguir con esto, es gastar energía en algo que ya no tiene solución, me lleva a la amargura, la bronca y el odio”, dijo María acerca de cómo fue que había comenzado su calvario.

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