Julián Lafuente tiene 32 años y es un artista que vivió su niñez en nuestra Ciudad y que actualmente reside en Marsella, Francia. En una charla en exclusiva con EL DIA contó sus actividades, el día a día y cómo es llevar una vida lejos de su familia y de sus amigos.
"Nací y me crié en La Plata y hace 7 años que vine a Francia para hacer una escuela de circo como malabarista. Hace 3 años que vivo en Marsella, una ciudad cosmopolita, portuaria, con muchas culturas", comienza contando.
El arte en Julián está representado en el Circo, donde trabaja con una compañía franco-argentina, llamada "El tercer ojo", que son creadas por dos amigos que hicieron la misma escuela: "Viven en Francia también. Wanda es de Mar del Plata y Paulo de La Plata, pero nos hemos conocido todos en la ciudad", afirma.
En cuanto a sus comienzos, manifiesta que desde chico se formó con clases de teatro, de canto, bailé murga, jugué rugby y siempre estuvo conectado a la cultura platense, gracias a su mamá, Constanza Scarpinelli, quien fue directora de la parte de espectáculos del diario este mismo medio.
En su decisión por irse a buscar nuevos rumbos y poder estudiar fuera del país, se sinceró: "Luego de un viaje por México y dos años de una formación dirigida por Gerardo Hochman en la ciudad, tomé la decisión de irme ya que en Argentina era y es difícil ejercer nada más que el arte. Otro motivo es que tengo un espíritu viajero y curioso que me hizo ir tras un deseo/sueño. Además de esas 2 razones hubo otra muy importante y es que estos dos amigos que nombre antes estaban ya acá en Francia estudiando circo. Ellos son y fueron de gran ayuda e impulso".
Sin dudas, que todo lo que aprendió y lo pudo plasmar en sus trabajos, Julián lo recuerda con mucho esfuerzo y sacrificio, donde remarca que hace mas de 10 años que se dedica a mostrar su arte: "Para mi vida el circo es mi impulso, es mi manera de expresarme, de hacer una actividad física y artística. Nunca me aburro, todo el tiempo cambia. Hay mil maneras y espacios para hacer circo, y para mi hoy en día el circo y las artes se mezclan. Mis clavas (objetos de malabares) son la extensión de mis brazos, bailo y malabareo al mismo tiempo. El circo es un arte pero para mi es una manera de vivir".
Por último, en cuanto a su estadía en la ciudad francesa, el joven platense cuenta como es estar lejos de los seres mas queridos: "Al principio cuando hacía la escuela era más fácil porque estaba cumpliendo un sueño y aprendiendo. Hoy en día es más difícil, se extraña todo los lugares y todo lo que construí allá. Acá la cultura es muy diferente, se relacionan de otra manera, pero ya tengo mis amigos y familia".
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