En las próximas horas podría sellarse la paritaria que más espera el Gobierno para sentar su primer precedente 2023 en torno al 60% de aumento para los salarios. Se trata de la negociación de la Unión Tranviaria Automotor (UTA), un gremio de peso por su capacidad de movilización y en la que el Estado nacional ocupa un lugar en la mesa más allá del asiento reservado para el Ministerio de Trabajo. Sin embargo, persisten ciertas fricciones en las conversaciones entre algunos de los actores.
En rigor, lo que se viene negociando fuera y dentro del ministerio que comanda Kelly Olmos entre los representantes de la UTA y las cámaras empresarias que nuclean a las firmas de todo el país fija una paritaria semestral del 31%, con la posibilidad de renegociar a mitad de año y llevarlo al doble. Tal es el número que el Gobierno pretende sentar como precedente en línea con la expectativa inflacionaria que fija el Presupuesto 2023 muy por debajo del 100% de horizonte que los gremios pretendieron escalar en 2022.
El lunes último se esperaba que la UTA y las cámaras empresarias firmaran el acuerdo en torno al 31% inicial en tres tramos: un 10% en enero, un 10% en marzo y un 7% en mayo. Sin embargo, se postergó la audiencia dado que los empresarios demandan más garantías por parte del Estado en torno a los subsidios para el sector.
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