Dos delincuentes armados arribaron en moto hasta la puerta de una verdulería de Barrio Norte, hacia el final de la tarde del viernes, con la intención de robar y escapar lo más rápido posible.
Pero una circunstancia fortuita, casi impregna de tragedia lo que parecía que iba a ser un asalto express, de los tantos que se reportan diariamente en La Plata a toda hora y en cualquier lugar.
Según lo informado por fuentes policiales, y confirmado a este diario por la propietaria de ese comercio, ubicado en 35 entre 15 y 16, durante el atraco “el muchacho que estaba pagando por la compra que había hecho, recibió un culatazo sobre una de sus cejas y automáticamente al ladrón se le escapó un balazo”, reveló ayer a la tarde a EL DIA.
Providencialmente, el tiro primero atravesó un estante de madera sobre el que había mercadería en exposición, para luego seguir su curso hasta impactar contra una pared.
Ayer ambas marcas eran visibles y quedaron como reflejo de lo que pudo haber desencadenado: una tragedia con cualquiera de esas tres personas que estaban en el negocio como víctima.
Toda una señal de lo que es capaz de provocar la inseguridad que se vive en estos tiempos, donde por unos pocos pesos, delincuentes son capaces hasta de matar a inocentes.
“NO SE RESISTIÓ, PERO LE PEGÓ”
Poco menos de 24 horas después del violento asalto en su negocio, su propietaria, Basilia Fernández, de 35 años y nacionalidad boliviana, trasuntaba aún en su rostro y en sus palabras la tensión acumulada por ese episodio.
Así y todo, no esquivó la consulta periodística y relató en detalle cómo se desarrolló el que se constituyó en “el primer robo que tengo desde que abrí este local hace apenas tres meses”.
“Le estaba cobrando en el mostrador a un joven cliente, mientras que una chica espera ser atendida, cuando veo de frente que dos encapuchados estacionaron la puerta frente a la verdulería”, citó en primer término.
Se la vio venir y, lamentablemente, no se equivocó en su presunción de lo que estaba por suceder.
Al respecto, indicó que “uno de estos ladrones se quedó sentado arriba de la moto y el otro bajó e ingresó acá con un arma de fuego en una mano”.
Enseguida, sobrevino lo de rutina para estos sujetos: apuntar a las víctimas, aterrarlas con amenazas y despojarlas de sus pertenencias.
La comerciante puntualizó que el asaltante “se dirigió hacia donde estaba mi cliente, le reclamó que le diera su mochila y si bien el chico no se resistió, igual le pegó un culatazo arriba de una ceja”.
El fuerte golpe, derivó en dos situaciones impactantes. Hizo saber al respecto que “enseguida, accidentalmente, salió del arma un tiro que primero atravesó una madera del estante donde exhibo mercadería y se incrustó sobre la pared de ese sector”, citó Basilia mientras señalaba la marca del proyectil en la pared.
Simultáneamente, el joven cliente “comenzó a sangrar de donde recibió el culatazo”, ante la atónita mirada de la verdulera y de la clienta en esos instantes de intenso miedo e incertidumbre.
El delincuente aprovechó el aturdimiento de las víctimas para “robarle la mochila al muchacho, la bolsa con dinero, un celular y documentación a la chica y entre 6.000 y 7.000 pesos que tuve que darle de la plata que había en la caja registradora”, detalló Basilia.
“TODO DURÓ UN MINUTO Y MEDIO”
El angustiante trance transcurrió en “un minuto y medio”, precisó la mujer. “Pero fue muy bravo”, acotó enseguida.
Para su mayor preocupación, reveló que en la trastienda del comercio, detrás de una cortina de tela “estaba mi hija de 7 años y pese a que me puse mal porque se habría imaginado cualquier cosa por el disparo, no se dio cuenta porque estaba entretenida jugando con mi celular”, refirió Basilia.
Agregó que “en cambio a mí, que estaba al lado de la pared donde impactó el tiro, la detonación me dejó muy aturdida”.
También comentó que cuando huyeron ambos motochorros “la chica que estaba acá corrió a la farmacia de la esquina, donde contó lo ocurrido”. El barrio de inmediato se alteró por completo y alguien avisó al 911.
Basilia señaló que “la Policía vino rápidamente, organizó el operativo de rastrillaje y salió a buscarlos, pero no pudo encontrarlos”.
El miedo se adueñó de la comerciante, que decidió “cerrar con llave cuando hay poca gente”
SUSCRIBITE a esta promo especial