El Ejecutivo nacional giró al Senado un pliego para mantener por cinco años más en el cargo a la jueza Ana María Figueroa, presidenta de la Cámara Federal de Casación Penal, que en agosto cumplirá 75 años, edad límite por la Constitución Nacional para ocupar ese cargo.
Figueroa tiene un voto determinante en dos causas contra la vicepresidenta Cristina Kirchner. Junto a los jueces Diego Barroetevaña y Daniel Petrone, debe resolver si hace lugar a los planteos para que se reabran y vayan a juicio las causas Memorándum con Irán y Hotesur-Los Sauces, en donde además de la vicepresidenta están procesados sus hijos.
Dos tribunales orales resolvieron que no habían que sustanciar esos debates que ya estaban en marcha, y ahora Casación tiene que resolver si convalida esa decisión y que se hagan los juicios.
En las últimas dos semanas, la jueza estuvo de viaje por el Vaticano asistiendo a un congreso organizado por el Papa Francisco. Volvió el martes pero aún no se conoce su postura respecto de ambas causas.
Si la Cámara alta no da su acuerdo para el nuevo nombramiento, la jueza debería dejar su cargo en cuatro meses. Es una decisión que los senadores toman por mayoría simple.
En el Gobierno tienen pocas expectativas de que la Casación mantenga cerrado el caso Hotesur-Los Sauces. Creen que la causa se va a reabrir con los votos de los otros dos camaristas de la sala de Figueroa: Barroetaveña y Petrone. Es un pronóstico generalizado, también, en Comodoro Py. Figueroa ya votó en disidencia, por ejemplo, en el caso de los cuadernos de las coimas, cuando Petrone y Barroetaveña validaron las declaraciones de los arrepentidos.
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