Cuesta creer la saña con la que un grupo de delincuentes actuó en una casa de Abasto contra un hombre de 68 años, a quien despertaron en la madrugada de ayer cuando dormía en su habitación con su esposa, de 66.
Al margen de que los asaltantes se apoderaron de una considerable cantidad de dinero en pesos y en dólares, lo más indignante fue la violencia que descargaron en ese domicilio de la calle 209 entre 518 y 519. Al punto que, cuando los ladrones ya estaban en plena fuga, una ambulancia del SAME tuvo que trasladar de urgencia al propietario al hospital de Romero por un evento cardíaco.
En tal sentido, un hijo del matrimonio, Juan Resca (49), informó a EL DIA en la lluviosa tarde de ayer que “papá llegó muy descompensado al hospital, porque al parecer tuvo un infarto o algo parecido”.
“Lo que pasa es que le dieron varios culatazos en la cabeza, en los brazos y hasta en las manos. Lo que da todavía más bronca, es que los golpes los recibió estando indefenso en el piso, al lado de la cama”, expresó contrariado.
Lo que Juan no podía entender, con toda razón, es por qué le aplicaron tantos furibundos culatazos “cuando papá no se podía resistir, estando en el suelo y siendo discapacitado de una pierna, ya que tiene una ortopédica”.
Semejante saña contra el hombre “no le cierra” a su hijo, quien durante la charla con este diario en su casa, en el mismo barrio, una y otra vez repitió que “creo que este asalto no fue al voleo. Me parece que acá hubo alguna `batida´”, aunque prefirió no ahondar en esa conjetura.
Además, indicó que “es muy raro que haya en Abasto un hecho de inseguridad de estas características. Y menos todavía en nuestro barrio, que en comparación a otros de La Plata es bastante tranquilo”.
Juan subrayó, en apoyo a su pensamiento sobre el terrible caso, que “no sólo que le pegaron mucho y sin piedad alguna a mi papá, sino que también estos tipos provocaron varios destrozos”.
Al respecto, citó que “mientras buscaban dinero y otras cosas de valor, no les importó romper el entretecho, como tampoco puertas y cajones de los muebles que revisaron”.
“ESTUVIERON 50 MINUTOS”
Cuando se le preguntó acerca de cómo se originó el violento atraco, Juan contó que “fue entre las 3 y las 4 de la mañana. En la casa de mis padres ingresaron cinco delincuentes encapuchados y con guantes, luego de forzar una ventana lateral. A su vez, me comentaron que en una camioneta Ford Ranger, de color gris, quedó al menos un cómplice de la banda”.
Adentro, la pareja de jubilados sufría la peor pesadilla de sus vidas. Inclusive, en la denuncia sobre el brutal asalto, a la que tuvo acceso este diario, se consignó que fue la esposa del agredido quien se topó inicialmente con la banda.
De inmediato, bajo amenazas de muerte, la redujeron y la obligaron a ir con ellos hasta el dormitorio, donde se encontraba su marido.
“Papá quiso levantarse de la cama, pero como tiene una pierna ortopédica, se cayó al piso”, refirió Juan, al tiempo que en la exposición que la familia radicó en la comisaría séptima se reflejó que “dos de los delincuentes” fueron quienes atacaron a golpes al dueño de casa.
El hijo de este matrimonio después señaló que con la banda teniendo el control de la situación “les pidieron a mis padres dinero y todo lo que hubiera de valor. Estuvieron 50 minutos”.
Si bien Juan aseguró desconocer lo sustraído por esa patota delictiva, en la denuncia policial se reveló que la banda escapó del inmueble con “90.000 pesos y con dólares”, cuyo monto no trascendió.
“DECÍAN DE CORTARLE LOS DEDOS”
El jubilado con quien se ensañó la banda, no sólo soportó un duro castigo físico, dado que, por otra parte, según siempre lo especificado en la denuncia, los hampones “amenazaban con cortarle los dedos” en su estrategia destinada a amedrentar a la pareja para que revelara dónde había dinero.
Los repetidos golpes y esa cruel advertencia hicieron mella en aquél, al punto que, se consignó en la exposición policial, el hombre terminó con “con una indisposición, taquicardia, traumatismo de cráneo -sin pérdida del conocimiento- y excoriaciones en el brazo izquierdo”.
Juan reveló que “en el hospital entró a las 5 de la mañana y los médicos vieron que papá hacía como un infarto y lo llevaron a terapia intensiva. Pero lograron estabilizarlo y más tarde lo derivaron a sala común, donde está internado”.
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