Este jueves 15 de junio se conmemora el Día Mundial de la Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato a la Vejez y en ese marco se llevarán a cabo una serie de actividades entre las que se destaca la presentación de un informe que relevó el impacto que tuvo la crisis en las personas mayores.
En los últimos años, este grupo etario fue uno de los que más afectados se vio a a nivel mundial, primero por la pandemia del coronavirus y posteriormente, por la crisis provocada a raíz de la invasión rusa a Ucrania. Fue por eso que el organismo internacional HelpAge decidió investigar cuál fue el impacto que estos dos sucesos tuvieron en los mayores de la Región.
Por ese motivo, la Red Argentina de HelpAge, entrevistó a adultos mayores de La Plata, de la Ciudad de Buenos Aires y de las provincias de La Rioja, Catamarca y Tucumán y a referentes estatales de la materia y los resultados fueron volcados en un informe que será presentado por la Universidad Isalud, el martes 13 a las 10 de la mañana.
En Argentina la situación es particular, si bien la guerra influyó en el aumento de los precios de la energía, los adultos mayores entrevistados le atribuyeron sus problemas a la actualidad económica nacional. Pero además el panorama es diferente al de otros países de la región porque la cobertura económica es muy amplia “más del 85% perciben haberes jubilatorios, pero el problema está en que el dinero no les alcanza”, señaló Silvia Gascón profesora de psicología y especialista en gerontología.
“Es una problemática que está invisibilizada, porque no cuentan con la atención que si tienen otros grupos etarios como pueden ser los niños. Ni la política, ni los medios de comunicación se centran en ellos, por lo que con este estudio queremos visibilizar lo que pasa”, manifestó la especialista.
Los testimonios que recogieron son “desgarradores” describió, es que en el último tiempo sin importar a que sector social pertenecían adultos mayores tuvieron que cambiar sus hábitos. Para algunos fue algo menor, como dejar de realizar actividades culturales o salidas recreativas, mientras que para otros significó “pasar de comer cuatro platos diarios a tan solo uno”, indicó Gascón quien se desempeña como directora del Centro de Envejecimiento Activo y Longevidad de la Universidad Isalud.
Las consecuencias del aislamiento
Durante la pandemia los adultos mayores no solo comprendieron uno de los grupos más afectados por ser considerados personas de riesgo, sino que el aislamiento les trajo consecuencias en su salud mental. “El tiempo que duró la cuarentena les provocó muchísimas consecuencias en la salud física y psicológica. Muchos reconocieron que en esa época sintieron soledad y tristeza, antes salían iban a centros de jubilados o a gimnasia pero todo eso se cortó y no todo el mundo lo pudo recuperar después. Quedaron muchas secuelas que aún no fueron estudiadas”, detalló.
La brecha digital fue otro de los problemas que evidenció la cuarentena. Las personas que tenían acceso a la tecnología pudieron atravesar de otra manera la situación. “Los mayores que tenían y sabían como utilizar teléfonos o computadoras no perdieron el contacto con sus seres queridos, participaron de estudios o investigaciones e incluso aprendieron idiomas o practicaron gimnasia de manera virtual. Mientras que las que no tenían acceso a la tecnología vivieron el aislamiento de una manera mucho más dura”, destacó.
Pero esto no se trata solo de una cuestión económica de poder comprar o no un teléfono, sino que va más allá y necesita ser acompañado de campañas de alfabetización digital. “Cuando salió la inscripción a la vacuna, que se hizo de manera virtual, nos dimos cuenta que por más que muchos tenían celulares no sabían como hacerlo, por eso fuimos a los barrios con voluntarios de las universidades a enseñarles. Los chicos le bajaron la aplicación y los acompañaron durante todo el proceso”.
Ante esto sostuvo que “no se tiene en cuenta que las personas grandes no han tenido acceso, por lo que -junto a una mejora en los ingresos- una política pública orientada a garantizarles la conectividad y a capacitarlos sería muy importante”.
Pero lo que se necesita con urgencia es empezar a “pensar ciudades más amigables para las personas mayores, con transporte público y establecimientos con mayor accesibilidad y personal capacitado para brindar un trato digno”, esbozó y añadió que “cada vez hay más adultos mayores, cada vez vivimos más años y la gente tiene menos hijos, lo que a provocado que se invierta la pirámide poblacional, un fenómeno al que llamamos la ‘revolución de loa longevidad’. Es tan brutal ese cambio que amerita una transformación profunda de las ciudades”.
Estos son algunos de los puntos que arrojó el informe que se presentará el martes a las 10 de la mañana de manera virtual. Los interesados pueden inscribirse a través de la www.isalud.edu.ar. Además el jueves 15, Día Mundial de la Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato a la Vejez, desde las 10 de la mañana en la sede de la AMIA se llevará a cabo la jornada de debate “Por una sociedad para todas las edades: diálogo intergeneracional”, con entrada libre y gratuita pero con inscripción previa en www.mayoresenaccion.org.ar.
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