Hace al menos 1600 millones de años vivieron en los cursos de agua unas criaturas microscópicas cuyos fósiles moleculares se han encontrado en rocas de aquella época y podrían ser los vestigios más antiguos de nuestro linaje. El hallazgo de este “mundo perdido” microscópico, publicado por Nature, podría cambiar la comprensión de nuestros primeros antepasados. Todos los seres vivos con células eucariotas (las de los animales, plantas y hongos, con el ADN envuelto por una membrana) tienen un primer ancestro común conocido como LECA, que vivió hace 1200 millones de años, pero que debe de haber sido precedido por otras formas de eucariotas. Un grupo de investigadores australianos, franceses y alemanes, descubrió en rocas de mediados del Proterozoico (desde hace 2500 millones de años a 542 millones) abundantes protosteroides, puestos primordiales que habían pasado desapercibidos hasta ahora como testigos fósiles de la vida primigenia. Esas firmas de biomarcadores apuntan a la existencia de una serie de organismos hasta hoy desconocidos que dominaron la vida compleja en la Tierra y habrían vivido al menos mil millones de años antes de la aparición de cualquier animal o planta.
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