El barrio El Mondongo no para de acumular robos, pese a los encendidos y largos reclamos que desde hace años viene planteando la asamblea vecinal de la zona ante jefes policiales, funcionarios del ministerio bonaerense de Seguridad y de la Municipalidad local.
De esta realidad no escapó tampoco el almacén “San Cayetano”, que está en la esquina de 119 y 68.
En este negocio, no sólo que dos delincuentes armados lograron apropiarse de la recaudación.
Según lo informado en la tarde de ayer a EL DIA por la dueña del comercio, Alba (36), además “le dieron culatazos en la cabeza a mi amiga, que entró un segundo antes que los asaltantes, le llevaron sus pertenencias, y cuando empezaban a huir le dispararon un tiro a mi marido en la vereda, sin puntería, y le robaron a un hombre la moto a pocos metros”.
Esta secuencia de inusitada violencia y terror se desarrolló “en pocos minutos”, señaló Alba, todavía conmocionada por un episodio que no terminó de milagro de la peor manera.
“NOS SORPRENDIERON”
La almacenera aportó en su relato otros detalles sobre el azaroso atraco en el local que tiene con su esposo.
“Fue a las 6 y media de la tarde (del viernes), cuando entró al negocio mi amiga, de 34 años, y detrás suyo aparecieron estos dos delincuentes. La verdad es que nos sorprendieron”, consignó.
Agregó que “uno de ellos demostraba tener 32 años y el otro, 38. El primero de los dos estaba con un revólver y parecía ser estar más nervioso”.
Sin rodeos, ambos hampones de inmediato dejaron en claro el motivo de su presencia allí.
“Del local robaron la plata de la recaudación, que calculo que eran aproximadamente 20.000 pesos. Agarraron además el glucómetro de mi marido, que es diabético. Pero al final no se lo llevaron”, reflejó.
Pero a Alba, afirmó, lo que más la atormentó fue que “a mi amiga le pegaron culatazos en la cabeza y encima le sacaron un teléfono celular que lo compró hace poquito”.
Luego comentó que “en el almacén estaba atendiendo yo, porque mi marido estaba en nuestro departamento de al lado, merendando con un amigo”.
“MI MARIDO LES BAJÓ LA PERSIANA”
Alba hizo saber que tanto su esposo como el amigo advirtieron lo que estaba pasando en el negocio y decidieron no permanecer en actitud pasiva, ante el mal momento que afrontaban ambas mujeres.
“Mi marido -de 52 años- salió entonces a la calle, junto al amigo, y decidió bajarles la persiana metálica de la entrada al almacén”, reveló después.
Esa circunstancia desconcertó a ambos delincuentes: “Se pusieron nerviosos, al ver bloqueada su salida. Y como me vieron correr hacia la puerta que comunica al local con el departamento, me siguieron”, expuso también la mujer.
Cuando temía que el asalto continuara entonces en el departamento, cuando vieron que la puerta de la vivienda había sido dejada abierta por su esposo “estos ladrones aprovecharon a escapar enseguida”.
“NOS ESTÁN ROBANDO”
Alba ventiló que cuando los ladrones ya estaban en la vereda, comprobaron que el marido de Alba “estaba afuera gritando `nos están robando, nos están robando´, para intentar que alguien nos ayudara”.
Entonces, al verse delatados, los asaltantes tomaron represalia contra el hombre y sin dudar “el que tenía el revólver le disparó un tiro a sólo 10 metros de distancia”, reveló la propietaria del almacén.
Con gesto de alivio, al instante soltó: “por suerte que no lo hirieron, como tampoco al amigo”. Enseguida reflexionó que “pudo haber terminado muy mal esto”.
Tras ese incidente de máxima tensión, “los delincuentes empezaron a huir corriendo, pero a menos de 100 metros vieron a un hombre que se estaba por subir a su moto, después de hacer un trabajo en una casa. Y le robaron la moto y la caja con herramientas”. Por último, citó: “el barrio viene con robos”.
Los delincuentes, en la huida, a pocos metros, le robaron a un trabajador su moto y herramientas
SUSCRIBITE a esta promo especial