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Pablo Parés: "Hoy los zombies estarían con las redes sociales, se morirían de hambre"

El director de "Plaga Zombie", película de culto que disparó un movimiento de cine fantástico hecho con pocos recursos, mostrará en La Plata, en el marco del festival Gritos en el Planetario, su última película, "Pussycake". También se verán "Plaga Zombie" y el documental dedicado a la película que cumplió 25 años

En el principio, no había nada. El cine de género argentino estaba sumido en la oscuridad. Y Farsa dijo: “Que haya ‘Plaga Zombie’”. Veinticinco años más tarde, está claro que aquel fue el Big Bang de una movida de hacedores de cine fantástico que sigue en expansión hasta la actualidad.

Rodada en 1997, “Plaga Zombie” fue la apuesta de un grupo de estudiantes de secundaria de Haedo: bajo el nombre de Farsa Producciones, se lanzaron a hacer la primera película de zombies del país. Con nada, con lo que había: 650 pesos. Y mucha creatividad. El tiempo convirtió a la película dirigida por Pablo Parés en un filme de culto que se verá, gratis, en el marco Gritos en el Planetario, el festival de cine de género de La Plata, el sábado a las 18.30. En el festival que proyecta películas de terror sobre el domo se verán también el documental sobre “Plaga Zombie”, “Un millón de zombies”, dirigido por Camilo De Cabo y Nicanor Loreti (sábado, 20.30), y la última película de Parés, “Pussycake” (sábado a las 15).

Será una triple función Parés: casi una retrospectiva de un autor de cine que junto a sus amigotes abrió un camino. “Es un poco surrealista”, dice sobre el culto a “Plaga Zombie” Parés, en diálogo con EL DIA. “Pero no tanto, en el fondo. Si lo pienso con la cabeza de cuando la hicimos, es normal: si es la mejor película del mundo”, se ríe, y explica: “Yo crecí sin internet. Estábamos en una nube de pedos total, haciendo una película en Haedo creíamos que podíamos llegar a Hollywood y cambiar el mundo. Por la falta de información: había tan pocas películas en el videoclub… Así que con ‘Plaga Zombie’ siempre esperamos que sea así, importante, desde la inocencia de un mundo sin información”. 

“Hoy”, sigue, “uno tiene tanta información, que uno sabe que haga lo que haga es muy difícil que exista, que haga mella en el mundo. Hay tanto… Hemos perdido en ese sentido la inocencia con internet, con toda la información a mano”.

En ese momento, esa desfachatez juvenil, sin embargo, fundó una escuela. “Plaga Zombie” es hoy no es solo película de culto, sino la que inició algo, la idea de que se podía hacer cine de terror desde el sur global, con amigos, con lo que haya, la que refundó el cine fantástico en Argentina y corrió al cine, a su realización y sus películas, de ese lugar solemne, distante, inalcanzable.

“Gracias a las cámaras de VHS, había un montón de colegas haciendo cine, de repente todos podíamos filmar. Pero ‘Plaga Zombie’, al ser una comedia, algo divertido, puede ser que haya traído algo más de desparpajo, esa sensación de que si te ponés las pilas lo hacés”, opina al respecto Parés.

Una forma de hacer muy inspirada por “Mal gusto”, de Peter Jackson, el cineasta de “El Señor de los Anillos” que tuvo sus inicios en el gore casero. La otra referencia para Farsa era “Cha Cha Cha” y ese humor delirante que “permeó toda la cultura popular, algo muy difícil de hacer con algo tan delirante, algo que era totalmente libre”. Parés cuenta que además, desde siempre los influyó todo el humor argentino, desde Pipo Cipolatti, Juana Molina, Gasalla. Y también la gama pequeña de género en Argentina, con “Cibersix” como emblema.

“Soy un fanático de la cultura popular, consumo todo el tiempo cine, animiación, videojuegos, siempre me gustó el juego, la acción, la ciencia ficción, el gore. Y si te gusta eso… tratás de hacer eso, es lo más normal. De ahí veníamos”, explica el impulso de hacer su propio cine de género junto con sus amigos. Y recuerda que “la película que más me marcó fue la tercera Indiana Jones. Vi eso en el cine, y dije: ‘Quiero hacer esto, en Argentina’. El otro día vi la nueva Indiana Jones y me emocionaba… Y yo hoy trato de seguir haciendo eso. Pero la verdad es que la situación está complicadísima”.

- Lo dice alguien que filmó toda la vida con los recursos que hubo, y hasta eso era parte del juego.

- Es que el cine lo hacés en equipo. y si tenés todo el equipo medio bajón es re difícil: ya es difícil que la gente active a hacer cosas, y cuando estás en este contexto de crisis hace años, que vivís en un bombardeo continuo, cuando no es una cosa es la otra, cuesta motivar a la gente, levantarse de la cama. 

- Estamos todos medio zombies.

- Hoy pensaba eso. Los soldados yanquis que van a la guerra y quedan muy golpeados se queman: se le dice “shellshock”, como si tuvieran el cerebro quemado. Yo ya estoy en ese estado. Son demasiados años de crisis, quilombo, ahora el INCAA se muere. Yo sigo filmando sin nada, la última película la hicimos con lo mismo que “Plaga Zombie”... pero en el fondo, tenés 45 años, tenés ganas de hacer con un poquito más. Aunque sea tener una locación.

- Volvés en tu cine cada tanto a los zombies, también el cine vuelve. Ahora venimos de una pandemia, hay crisis por todos lados, los zombies se vuelven a resignificar. ¿Qué dicen los zombies de nosotros hoy?

- Y… hoy estarían con las redes sociales. Los zombies siempre tienen una bajada social, son la masa de gente: en los 70 era contra el consumismo, los muertos seguían yendo al shopping. Hoy en día creo que los muertos seguirían en las redes. Y se morirían de hambre, no querrían ir a comer cerebros, se quedarían en Instagram. Estamos todos muy anestesiados…

- Además de “Plaga Zombie”, en el Planetario se va a ver tu última película, “Pussycake”. ¿Qué me podés contar de la película?

- La grabamos antes de la cuarentena. Y se vio poco: estas películas independientes siempre hay tiempo de descubrirlas, al no tener tanta difusión. Surgió de un grupo paralelo a FARSA, con los que hicimos “Daemonium”: ese proyecto lo logramos vender a Netflix, cuando recién empezó, para hacer catálogo, los tipos compraban de todo. Con esa guita, hicimos “Pussycake” tratando de hacer un “producto” que lo pudiéramos volver a vender para poder seguir filmando. Pero tardamos, el mundo cambió y ahora las plataformas ya no compran ese tipo de películas.

- ¿Esa es una de las cosas que te quema: tener que filmar, para vender, para poder seguir filmando?

- Y que después cambió el mundo y te la metiste en el culo. Y al final no es una obra personal de nadie de los implicados. Estaba la plata, buscamos hacer algo para vender, nadie la tomó personal… Laburaste tres años en algo que no es personal, y sin cobrar, porque esa plata no alcanzaba para pagar sueldos, y después no te la compran. El sistema cambia muy rápido, y filmar lleva tiempo. Planeaste para tres años atrás. Igual, la película tiene onda, y hoy en día no se filma en Argentina con ese nivel de producción, salvo alguna producción de Netflix.

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