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Una cumbre sensible, las dudas de Kicillof y la agenda que no termina de arrancar

 Hay que bucear profundo para intentar hallar una reunión del PJ bonaerense de tanta significación como la que amenaza tener la convocada para mañana por Máximo Kirchner. No importa tanto la agenda del llamado que tiene como punto de coincidencia el análisis de la situación política impregnada por el año de gestión del gobierno libertario. Sí, en cambio, cobra especial trascendencia si habrá asistencia perfecta del trípode de poder que conforman Cristina Kirchner, Axel Kicillof y Sergio Massa, invitados especiales al acto que se desarrollará en Moreno.

El primer interrogante que surge es si el Gobernador asistirá al llamado. Kicillof venía bregando por el armado de una mesa política de dos miembros por cada sector de manera de salir por arriba al enfrentamiento que mantiene con Cristina Kirchner. De eso habría hablado días pasados con Massa, con quien charló sobre la situación política del peronismo, cruzada por una interna a cielo abierto que sigue escribiendo capítulos.

Esa mesa nunca se terminó de conformar. Acaso como respuesta, llegó el convite de Máximo Kirchner, que en la Gobernación dispara no pocos interrogantes. Hay quienes temen una posible encerrona política. ¿Y si se decidiera allí avanzar con algunos temas legislativos que no son del gusto del Gobernador?. La pregunta ronda algunos despachos oficiales donde el debate en torno de la asistencia de Kicillof está abierto.

Un posible desaire al llamado también tendría inevitables consecuencias políticas. Implicaría, de alguna forma, ir en dirección a una disputa casi sin retorno que incluso podría corporizarse en el armado de listas separadas para las legislativas del año que viene. Es un escenario que la mayoría del peronismo estaría buscando evitar: una división sería funcional a la ambición del presidente Javier Milei y su tropa libertaria de hacer pie firme en la Provincia.

En medio de ese debate hay funcionarios de Kicillof que se inclinarían por cantar el presente en Moreno. Aún cuando eso significaría validar a Máximo Kirchner como gestor del reencuentro, lo cierto es que el tenor del llamado a la reunión reconoce lo que el kicillofismo viene buscando desde hacer rato con su proyecto nacional e independentista de las decisiones de Cristina: que se lo valide como uno de los actores centrales de la neoarquitectura peronista.

La foto que surja de esa reunión podría tener otras derivaciones. Quizás, cierto impacto en la Legislatura donde hay discusiones de enorme peso frenadas a la espera de definiciones oficiales.

Por los proyectos de Presupuesto y ley Impositiva no ha habido avances en las últimas semanas. Menos aún sobre una eventual reforma electoral que está en boca de todos.

El menú es amplio: posible eliminación o suspensión de las Primarias, adelantamiento de las elecciones bonaerenses para separarlas de las nacionales, el fin al límite de las reelecciones de los intendentes, la elección de legisladores por distrito único y eliminar así las ocho secciones electorales y una novedad de última hora: un proyecto que tienen bajo el brazo algunos referentes de peso para elegir convencionales constituyentes en los comicios de medio término del año que viene.

El peronismo está analizando alternativas frente a la nueva realidad que impone la vigencia de la Boleta Única a nivel nacional para 2025. En la Provincia se mantendrá la actual boleta sábana, pero lo que se está buscando es mitigar el hecho de que los candidatos nacionales ya no ejercerán efecto arrastre sobre los bonaerenses porque irán en papeletas separadas.

Que los legisladores se elijan por distrito único persigue ese objetivo. También, la idea de agregar un tercer cuerpo a la boleta sábana para incluir a convencionales para una eventual reforma constitucionales que habrá que ver qué alcances tendría. En ambos casos, se buscaría poner a figuras de renombre que suplan el magnetismo nacional que le faltará al tramo de los candidatos bonaerenses que irán en la sábana.

Todos estos movimientos tienen la precariedad de la falta de acuerdo con el propio peronismo. Buena parte de la oposición no acompañaría esas reformas.

Kicillof, mientras tanto, se mostraría refractario a ampliar el temario legislativo y abrir la negociación por las vacantes en la Suprema Corte. Le demandaría acordar con la oposición pero, básicamente, con Cristina y Massa. En las últimas horas levantó el teléfono para hablar con la UCR por el tema del vía libre a las reelecciones de los intendentes. Su interlocutor fue tajante: “No vamos a votar esa ley”.

El proyecto entró en un cono se sombras. Pero las sorpresas de fin de año en la Legislatura son moneda corriente.

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