Un nuevo informe conocido en las últimas jornadas volvió a enfatizar sobre los riesgos que corren los adolescentes ante la alternativa de realizar apuestas por internet, que se sumó así al ya divulgado a mediados del mes pasado a partir de una investigación de Global Online Gambling Market, reveladora de la difusión que alcanza esta tendencia a nivel mundial. En el caso de nuestro país, se aseguró que esta situación sigue creciendo en forma alarmante.
Se aludió a la existencia de dos factores principales, que inciden: por un lado el casi absoluto vacío legal existente y, por el otro, la escasa predisposición de los padres para controlar el accionar de sus hijos, que en muchos de los casos realizan las apuestas por internet utilizando las tarjetas bancarias y los datos de identidad de sus progenitores, comprometiendo así el patrimonio familiar y abriendo alternativas de mayor gravedad, en el caso de que las deudas no puedan ser pagadas.
Recientes informes conocidos en nuestro país revelan que la ludopatía -la enfermedad de jugar y de apostar dinero, pero que al ser canalizada por las redes se la denomina “ciberludopatía”- se ha extendido a jóvenes y casi niños, en una situación que abre márgenes hacia la preocupación y que debiera movilizar a las autoridades y a la sociedad a buscar fórmulas para superar lo que conforma un verdadero flagelo.
Se sabe asimismo que sin necesidad de salir de sus casas, ni de exponerse a lugares en los que deban constatar su mayoría de edad, los adolescentes tienen un gran abanico de juegos para apostar. Y aunque ingresen por curiosidad, como algo meramente recreativo o para imitar a sus pares, los chicos se exponen a un peligro inminente para ellos y sus familias. Desde luego, otra preocupación prioritaria pasa por la salud mental vinculada a una adicción tan potente como la del juego.
Como se ha dicho, resulta imprescindible que los padres y la educación escolar ponga su acento en esta cuestión. Se sabe que en lo concerniente a la órbita institucional, se están dando primeros pasos para enfocar el problema. Algunos proyectos presentados en concejos deliberantes, como los de Mar del Plata y La Plata, buscan mitigar el avance de los juegos en las redes, aunque la instrumentación resulte compleja.
Existe también un proyecto de ley presentado en la Legislatura bonaerense que busca restringir el acceso online a juegos d azar a niños y adolescentes. La iniciativa propone que toda persona deba registrarse aportando su nombre, apellido, número de DNI y domicilio real, mientras que para comprobar esa información, deberán solicitarse datos biométricos como mecanismo de corroboración de la identidad, que deberán ser solicitados cada vez que se ingrese a la página de juego.
Si bien no hay criterios uniformes, está claro que, para frenar este verdadero auge de las apuestas online por parte de menores de edad, las bases educativas impartidas en el seno de la familia y en las escuelas conforman los primeros campos de acción en los que actuar, aún cuando también resulte imperativo cubrir cuanto antes los vacíos legales existentes.
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