La maratónica sesión de la Cámara de Diputados de la Nación terminó con sensaciones encontradas para el oficialismo. Se fue del recinto con un sabor agridulce: algunas victorias, ciertas derrotas. Pudo reunir quórum para sesionar al comienzo sin la necesidad de recurrir al bloque Encuentro Federal, que preside Miguel Pichetto y que se presenta como una oposición dialoguista. La semana pasada le había dado un golpe a los libertarios abortando la sesión prevista por la falta de apoyo. Esa fue una primera sensación de triunfo para los oficialistas.
Siguió con la aprobación holgada del proyecto de ampliación del Registro Nacional de Datos Genéticos para incluir el ítem de registrar a acusados de violación. Allí el oficialismo y sus aliados pudieron mostrar un relato que lo pone del lado de las víctimas y no de los victimarios. Para LLA, de ese último bando quedaron los peronistas y demás legisladores que no apoyaron la iniciativa. De todos modos tuvo que conceder: si se convierte en ley, el registro estará en la órbita del ministerio de Justicia y no del de Seguridad, como pretendía el Gobierno.
Fue clave que no pararan; así el oficialismo evitó el debate sobre los fondos a la SIDE
Lo dicho: fue una sesión larga que empezó el miércoles y terminó ayer casi a media mañana. Así, el oficialismo tuvo que transpirar mucho para superar ajustadamente la moción que por la noche formuló el diputado de Encuentro Federal, Nicolás Massot, para interrumpir la sesión y reanudarla la semana próxima.
Fue clave que no pararan: de habilitarse el cuarto intermedio La Libertad Avanza no habría podido evitar la sesión que Encuentro Federal había convocado para ayer teniendo como único tema la derogación del decreto que amplió el presupuesto para la nueva SIDE en 100 mil millones de pesos. Pese al tamaño del desafío, pasó la arriesgada prueba con éxito.
La aprobación sin sobresaltos de la declaración de la Educación como actividad esencial para asegurar que haya clases aún los días de paro -un proyecto del diputado del PROy exministro de Educación de Mauricio Macri, Alejandro Finocchiaro- marcó otro hito muy celebrado por los libertarios, que están en línea con la idea. Hubo resistencia y votación en contra del kirchnerismo, la izquierda y algunos legisladores sueltos de la UCR y de Encuentro Federal. Así, agitó el debate extra legislativo sobre el derecho a huelga de los trabajadores.
CAÑONAZO FISCAL
Pero también hubo sinsabores. Al oficialismo no le alcanzó el apoyo incondicional del PRO para evitar el cañonazo fiscal que significa la aprobación de un proyecto que le debe haber dolido particularmente al ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, y al presidente Javier Milei. Se trata de la ley de ampliación del presupuesto para las 62 universidades nacionales públicas del país -entre ellas la de nuestra ciudad-, que incluye también la actualización automática de los salarios para docentes y no docentes y con retroactividad. Esta derrota oficialista se dio por la jugada conjunta entre el kirchnerismo, el radicalismo, la Coalición Cívica y Encuentro Federal que sumaron las propuestas de unos y otros en un único dictamen.
En algún punto, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, sabía que la aprobación de este proyecto era una posibilidad muy concreta desde el mismo momento en que le abrió la puerta para que ingresara al temario. Es que si no hubiera hecho este pacto de caballeros con el radicalismo para unificar temarios, la sesión ni siquiera habría empezado por falta de quórum. No podía darse el lujo de fracasar por segunda semana consecutiva.
Lo que el riojano no dimensionó del todo es que la versión aprobada iba a ser la más inclemente y severa desde el punto de vista del gasto que significa para el fisco, cuyo equilibrio entre ingresos y egresos es una de las obsesiones de Milei. No obstante, las malas lenguas decían que el Gobierno finalmente aceptó el tema a cambio del apoyo radical para que la sesión no se caiga y no se tocarán los gastos de Inteligencia. Si hubo acuerdo o no, se verá con una decisión presidencial posterior: si la ley es vetada o no.
La cuestión de la recomposición salarial de los docentes no estaba en el menú ni del oficialismo ni de los dialoguistas. Fue una guapeada del kirchnerismo, que logró incorporarlo al dictamen radical. Los boinas blancas agradecidos: ese partido domina el mundillo de varias casas de altos estudios.
Breve raconto del trámite: minutos antes de la votación, la diputada del PRO Daiana Fernández Moledo pidió conocer el costo fiscal de la reforma y con sorna su par de la UCR, Martín Tetaz, le respondió que la misma tenía “el costo fiscal de los fondos especiales de la SIDE”.
Las desventuras para el oficialismo no terminaron ahí, ya que minutos antes de las 10 de la mañana de ayer jueves, cuando la sesión ya llevaba 22 horas, se levantó la misma por falta de quórum. Todavía quedaba el tratamiento de la declaración de repudio por la situación en Venezuela, y el proyecto de modificación de la ley de Armas de Fuego para la regularización de la tenencia legítima y la entrega voluntaria de equipamiento no autorizado. Esa iniciativa interesaba mucho al Poder Ejecutivo (en especial a la ministra Patricia Bullrich), que ahora tendrá que poner a prueba su paciencia hasta la convocatoria a una nueva sesión.
Así, el balance final de la jornada legislativa no es del todo negativo para el oficialismo pero, se reitera, el hecho de haber ido de mayor a menor a lo largo de la kilométrica sesión dejó en el final del recorrido un sabor ligeramente amargo.
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