Hace un año estuvo a punto de morir con un paro cardíaco y el susto volvió cuando un fuerte dolor abdominal que no cesaba, la llevó de vuelta al mismo hospital, donde le dijeron que estaba en trabajo de parto. Nunca lo sospechó y ahora es madre primeriza de un pequeño que goza de buena salud. La vida de la ecuatoriana Anny Tuárez, casada con Víctor Macías, dio un inesperado giro en Portoviejo, cuando al realizar tareas cotidianas en casa se percató de la expulsión de un poco de agua entre sus piernas y empezó a sentir un leve dolor abdominal que pasó a ser más intenso. La mujer de 33 años contó que no había dado importancia a los vómitos que tuvo meses atrás. El sobrepeso, la menstruación irregular y otras condiciones de salud contribuyeron a que no se sospechara de la real situación: estaba embarazada. En los primeros años de su matrimonio, ella y su pareja lucharon por tener un bebé, pero desistieron. Se ríe a carcajadas cuando recuerda el diagnóstico de la doctora que la atendió y su felicidad al oír los poderosos latidos de un bebé que llegó sin previo aviso, como suelen ser los “milagros”, dijo. Enseguida fue trasladada al Hospital Verdi Cevallos, en la ciudad de Portoviejo, donde finalmente dio a luz al pequeño Anvic Emanuel, tras 10 horas de labor de parto
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