Mar del Plata se consolida como el principal centro de la vida nocturna en esta temporada de verano, atrayendo a decenas de miles de jóvenes que llenan las playas y boliches cada noche, especialmente en el tercer fin de semana de enero, en paradores de la zona sur y boliches de Playa Grande, debido a una oferta única de recitales, fiestas electrónicas y grandes shows.
El reconocido DJ internacional Solomun fue el protagonista del fin de semana en el parador Mute, donde gran cantidad de personas disfrutaron de esa experiencia. El evento, que transcurrió con total orden, es un reflejo de cómo Mar del Plata logra combinar entretenimiento masivo con operativos de seguridad efectivos.
Según imágenes capturadas por @dronmardelplata, las salidas de los asistentes, tanto en Mute como en otros puntos de la ciudad, fueron tranquilas y sin disturbios, con jóvenes dispersándose ordenadamente hacia medios de transporte, hoteles o departamentos.
La Subsecretaría de Inspección General del municipio informó que en enero se autorizaron 78 eventos masivos, lo que representa un aumento del 28% en comparación con las 61 habilitaciones del mismo período de la temporada pasada. Estas actividades incluyen recitales, fiestas electrónicas y shows, con estrictos controles de seguridad basados en la normativa municipal, como la Ordenanza 24.073.
Los eventos deben contar con planes de contingencia, servicios de emergencia, cobertura policial y seguros específicos.
Sin embargo, no todo ha sido positivo. Este fin de semana, la autorización al boliche Quba para que sus clientes bailaran en la arena, en un sector público de Playa Grande, generó preocupación y críticas.
Según pudo saber LA CAPITAL, la competencia entre boliches en esta zona ha llevado a algunos empresarios a intentar sobrepasar los límites de la normativa vigente, poniendo en riesgo la seguridad de los concurrentes. Inspectores municipales intervinieron para limitar el acceso en ciertos establecimientos, subrayando que, si dependiera de algunos empresarios, los límites de aforo serían ignorados.
El caso de Quba abre un debate sobre el uso del espacio público y las consecuencias de permitir estas excepciones, que podrían sentar un precedente peligroso. Desde el municipio enfatizan que las habilitaciones deben respetar las regulaciones para evitar aglomeraciones y situaciones de descontrol, garantizando una nocturnidad ordenada y segura.
A pesar de estos desafíos, Mar del Plata se destaca no solo como un destino turístico, sino como un motor económico gracias a la generación de empleo vinculada a la producción y logística de estos eventos. “Trayendo estas experiencias que son furor en todo el mundo, la ciudad no depende del tipo de cambio, de subsidios ni del clima”, señalaron desde Inspección General.
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