En Pergamino, la Cámara de Alimentarios salió a advertir que no existen razones reales para que los precios de los alimentos aumenten tras la reciente salida del cepo cambiario. “No hay motivo para que suban los precios”, sentenció Nelson Figueredo, presidente de la entidad, en diálogo con La Opinión. Según afirmó, los valores ya estaban dolarizados mucho antes del anuncio del Gobierno nacional, por lo que cualquier incremento ahora sería “una especulación arbitraria”.
Figueredo explicó que los grandes formadores de precios ya venían utilizando el dólar libre como referencia. “Eso fue lo que pasó con la devaluación de diciembre de 2023. Pero ahora, con el dólar liberado, no hay justificación para nuevas subas”, sostuvo. Y agregó: “Sólo podría aceptarse algún aumento por costos de energía o impuestos, pero no por el tipo de cambio”.
Desde la Cámara remarcaron que es clave el rol del consumidor para evitar abusos. “Pedimos a la gente que no le dé el gusto a las grandes empresas que remarcan porque sí. Que elijan marcas de PyMEs, que muchas veces son mejores y ayudan a sostener empleos locales”, apuntó Figueredo. En esa línea, también llamó a los comercios a no aceptar listas de precios con aumentos sin fundamento.
Figueredo denunció que “a principios de mes muchas empresas ya habían subido los precios sin razón, en un contexto de ventas planchadas”. Según su análisis, eso derivó en un aumento del 6% en los alimentos en marzo en Pergamino. “Fue un colchón especulativo, por eso pedimos rechazar esas listas”, señaló.
El dirigente también destacó el papel del comercio de cercanía. “El almacenero de barrio debe ser el primer filtro ante las listas injustificadas. Cuidar al consumidor y también a la cadena de valor, que es más vulnerable que la de las grandes cadenas”, dijo. Además, instó a que los consumidores denuncien abusos ante Defensa del Consumidor. “Hay mercado libre, pero también libertad para elegir con responsabilidad”, remarcó.
No todos los aumentos, aclara Figueredo, son especulativos. “En marzo, las lluvias afectaron la producción hortícola. Hubo menos oferta y eso subió los precios. Es una lógica de mercado”, explicó. También se refirió a la carne, cuyo precio preocupa a los consumidores: “Desde hace años se redujo el stock ganadero. Hoy hay menos novillos y vaquillonas, y eso encarece el corte. Además, en Pergamino se exige calidad, y eso tiene un precio”.
Según Figueredo, mucha gente está cambiando hábitos: “Se pasó al pollo, pero ahora también subió. Es un círculo que depende del bolsillo y las costumbres”.
“La decisión está en la góndola”, concluyó Figueredo. Y llamó a los ciudadanos a ser protagonistas del consumo consciente. Desde la Cámara de Alimentarios de Pergamino y la Confederación Almacenera Nacional insisten en la necesidad de rechazar la especulación y sostener las economías regionales apoyando a las pequeñas y medianas empresas.
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