La primera semana sin cepo cambiario trajo pocas señales positivas para el sector agropecuario. Mientras la cosecha de soja avanza con demoras por las lluvias, los productores enfrentan una caída abrupta en el valor de la oleaginosa, que este lunes cotizó a $305.000 por tonelada, lejos de los $330.000 que se registraban la semana pasada. La respuesta del campo fue clara: sin una mejora en los precios, no habrá liquidación masiva de granos.
“Si bien luego de la apertura del cepo el dólar oficial cotizó al alza, el valor de la soja disponible y las posiciones futuras operaron a la baja. Esto es producto de tomar el valor en pesos y dividirlo por el dólar oficial. Con el correr de los días, el comienzo de la cosecha y la necesidad del productor de venta llevaron a la baja del precio en pesos y la caída en la cotización del mercado a término”, explicó la analista de mercados Catalina Ferrari.
El impacto no solo se reflejó en pesos. En dólares, la cotización disponible de la soja bajó de 307 a 280 dólares por tonelada entre el día del anuncio de la flotación y el miércoles 16 de abril, una caída del 8,98%. La presión bajista se intensificó con la reactivación de las tareas de cosecha tras varios días de lluvias, lo que incrementó el ingreso de camiones a puertos e industrias.
A esto se suma la preocupación por el retorno de las retenciones en junio. Pese al llamado del presidente Javier Milei a “liquidar rápido porque en junio vuelven las retenciones”, desde el sector aclararon que no son los productores quienes liquidan divisas. “Los productores no son los que liquidan dólares; los dólares los liquidan los exportadores para comprarles los granos a los productores”, respondió Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina.
En efecto, el primer día posterior a la eliminación del cepo se dispararon las Declaraciones Juradas de Venta al Exterior (DJVE), que totalizaron 1.879.707 toneladas, según datos de la consultora AZGroup. La analista Lorena D’Angelo interpretó que ese salto respondió a la expectativa de los exportadores de una suba del tipo de cambio, pero esa mejora no ocurrió.
Un punto clave es que, aunque ahora el tipo de cambio es libre, su valor quedó por debajo del esquema anterior del “dólar blend”, que permitía liquidar el 80% de las exportaciones al oficial y el 20% al dólar financiero (MEP o CCL). Esta situación terminó restando competitividad a las operaciones actuales.
Con este escenario, y un dólar planchado sobre el límite inferior de la banda de flotación, los productores optan por esperar. La incertidumbre cambiaria, la caída en los precios internacionales y el regreso inminente de los derechos de exportación configuran un combo que, por ahora, retrasa las ventas y complica los planes oficiales de aumentar la entrada de divisas.
SUSCRIBITE a esta promo especial