Este libro nos invita a recorrer su universo interior: un paisaje infinito, enredado y a ratos inexplicable, donde las certezas son fugaces y el lenguaje, más que un instrumento, es una condición vital. Publicado en Argentina por la editorial Blatt & Ríos, el libro reúne ocho composiciones originales en las que Sanín se sumerge en sus recuerdos, sus lecturas y, sobre todo, en las posibilidades mismas del lenguaje para explorar el mundo y explorarse a sí misma.
Desde los primeros párrafos, queda claro que aquí no se trata de un ensayo tradicional ni de relatos cerrados. Sanín desborda las clasificaciones: combina la erudición y la ironía, la ternura y la lucidez, la introspección y la fábula. La escritura no busca conclusiones, sino que ensaya un modo de estar en el mundo. Como ella misma dice, “uno escribe para saber dónde está” pero, en la misma medida, “escribir es perder la posición”. Cada texto se convierte así en una peripecia de ideas que fluyen, que tantean el saber sin la necesidad de alcanzarlo del todo, que se dejan atravesar por la poesía como forma de lucidez.
No hay aquí un control férreo sobre el discurso. Por el contrario, Sanín parece entregarse al sinsentido, a la imposibilidad de fijar del todo qué se piensa, qué se es. El abismo del título no es una condena sino una posibilidad: la promesa de que la escritura —y con ella la identidad, el pensamiento, el estar— es un proceso siempre en construcción, cíclico, móvil, como esas leves olas celestes que brillan en la tapa del libro. ¿Esperar o lanzarse al abismo? ¿Qué otra opción hay, sugiere Sanín, más que aceptar esa condición de tránsito permanente?
Sanín, nacida en Bogotá en 1973, es una de las voces más singulares de la literatura colombiana contemporánea. Doctora en Literatura Hispánica por la Universidad de Yale, ha transitado la novela, el ensayo, el cuento, la crónica humorística y la literatura infantil. Además, su presencia en la esfera pública —a través de columnas periodísticas, redes sociales y debates culturales— la ha convertido en una figura tan admirada como polémica. Sus intervenciones, siempre lúcidas y provocadoras, funcionan también como un laboratorio de ideas que luego destilan en sus obras.
En este nuevo libro, Sanín retoma y profundiza esas exploraciones. El lenguaje, la naturaleza, las ciudades, la identidad, el tiempo: todo es materia para la indagación. Pero no se trata de construir un mapa ordenado; se trata, más bien, de aceptar que cada palabra nombra un fragmento en movimiento, que la escritura puede ser también un modo de habitar el desconcierto.
“¿El abismo es para siempre?”, pregunta en uno de los textos. Tal vez sí. Pero es un abismo iluminado por pequeñas, persistentes luces: las palabras que se atreven a nombrar lo innombrable, los gestos de sentido que, aun sabiendo su precariedad, no renuncian a la belleza.
Editorial: Blatt & Ríos
Páginas: 268
Precio: $22.300
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