En Tandil, el Concejo Deliberante sancionó una nueva ordenanza destinada a enfrentar el creciente problema del abandono edilicio en la ciudad. La medida busca preservar el entorno urbano, mejorar la seguridad y desalentar actividades ilegales en propiedades desocupadas.
El proyecto, impulsado por la Comisión de Obras Públicas y Urbanización que preside el ingeniero Mario Civalleri, obliga a los propietarios de edificios abandonados a realizar cerramientos seguros. La normativa alcanza a inmuebles con signos de deterioro, sin ocupación durante más de seis meses o que, aunque en construcción o terminados, representen un peligro o riesgo de intrusión.
Según la ordenanza, los propietarios deberán instalar cercos de al menos 2 metros de altura, accesos cerrados y seguros, medidas físicas adicionales autorizadas por la Municipalidad y realizar un mantenimiento regular de los cerramientos.
Una vez notificados, los dueños tendrán 90 días para cumplir con la normativa. En caso de incumplimiento, se aplicarán multas equivalentes a dos sueldos municipales (categoría 4). Si la falta persiste, el Municipio podrá intervenir, realizar el cerramiento y cobrar los costos, además de duplicar la sanción económica.
Solo se contemplarán excepciones por razones de interés público o proyectos urbanísticos aprobados. Además, en caso de venta de la propiedad, la obligación se transfiere al nuevo titular, quien deberá dejar constancia en la escritura.
Para fortalecer el control ciudadano, se habilitará un canal anónimo de denuncias bajo la órbita de la Secretaría de Gobierno, autoridad encargada de aplicar la norma. “Esta medida busca preservar el entorno urbano, promover la seguridad y fomentar la recuperación responsable de inmuebles abandonados”, remarcó el concejal oficialista.
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