Dos hombres fueron atrapados infraganti, por una cámara de seguridad de Tolosa, mientras hacían un grafiti. Los dueños de la casa no esperaron descubrir lo que descubrieron: serían los autores de las pintadas “Vino the cat”, que coparon La Plata.
La cámara de seguridad de la cuadra de 116 y 525 captaron movimientos extraños de dos jóvenes que pasaban por allí en plena madrugada. Las imágenes toman a uno vigilando que nadie se acerque y otro se agacha, escribe algo sobre la cabina de gas para luego retirarse juntos.
Al día siguiente, sobre la cabina, apareció la leyenda “Vino the cat”. Al mirar las cámaras de seguridad, encontraron a los dos posibles autores.
Las pintadas del misterio en La Plata
En los últimos meses, una firma en particular empezó a aparecer en persianas, muros, carteles, columnas y frentes de viviendas: "Vino The Cat". Esta frase, en letras distintivas y muchas veces en colores, se volvió omnipresente en ciertas zonas de la Región. Su irrupción trajo consigo molestias, en una dinámica que refleja la tensión histórica entre la expresión artística en el espacio público y el respeto por la propiedad privada.
No es la primera vez que este tipo de firmas callejeras llaman la atención en la ciudad. Tiempo atrás, otra marca generó un fenómeno similar: “Abandonate” como también "ACAB", también replicada por toda la Ciudad, con un estilo visual y de ubicación que hace suponer que se trata del mismo autor o colectivo artístico detrás de esta nueva intervención. Y en algunos casos, hasta dentro de galerías o edificios.
Para muchos, estos grafitis forman parte de una cultura urbana rica y en crecimiento. Son interpretados como gritos silenciosos que atraviesan el cemento, mensajes codificados o poéticos que rompen la monotonía visual de la ciudad. “Vino The Cat" es una marca que aparece en los lugares más inesperados, publicados por quien sería el mismo responsable en redes sociales.
Pero no todos comparten el entusiasmo. Varios frentistas y comerciantes se han quejado por la aparición de estas pintadas en sus propiedades, algunas cuales se han tapado con el trabajo municipal. “Yo tenía recién pintado el frente y me escribieron eso en la pared. Nadie me preguntó, nadie me pidió permiso”, se quejó Oscar, dueño de un local en el centro. “No estoy en contra del arte, pero esto es vandalismo”, sentenció.
Lejos de esconderse, “Vino The Cat” parece multiplicarse, generando intriga y debates, donde los usuarios comparten imágenes y teorías sobre su significado. Algunos lo leen como un alter ego artístico, otros como una forma de intervención política o social disfrazada de humor o nostalgia. Es un juego de palabras, de "vinoteca" a "vino the cat".
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