La alianza entre el presidente de Estados Unidos (EE UU), Donald Trump, y el empresario multimillonario Elon Musk crujió con una violencia inesperada. Luego de que el republicano acusara al dueño de Tesla y SpaceX de estar “loco” y después de que el sudafricano lo señalara por “ingratitud” al mandatario norteamericano, la cuerda se tensó.
Hasta ayer, el jefe de Estado no tenía la intención de hablar con Musk para intentar hacer las paces —según dijo a AFP un funcionario de la Casa Blanca— y estimó que su exaliado ha “perdido la cabeza”. Es más, una periodista de CNN aseguró que Trump le dijo: “Ni siquiera pienso en Elon. Tiene un problema. El pobre tiene un problema”.
El punto de inflexión llegó con la presentación del ambicioso “One Big Beautiful Bill Act”, un megaproyecto fiscal impulsado por el presidente Trump que, entre otras cosas, eliminaba subsidios clave para los vehículos eléctricos y ampliaba el gasto público sin un financiamiento claro. Elon Musk calificó el proyecto como “una abominación repugnante” y denunció que equivalía a “una esclavitud por deuda”.
El republicano, en uno de sus mítines en Ohio, se despachó contra el empresario sudafricano. Cuestionó su lealtad, lo acusó de “morder la mano que lo alimentó” y dejó flotando la amenaza de suspender los contratos millonarios que el Estado mantiene con SpaceX, la empresa espacial de Musk. En una entrevista reciente prometió “arrancarle la cara” a Musk y exigió que se le investigue por traición, incluso sugiriendo su deportación, a pesar de que el magnate es ciudadano estadounidense. Inclusive, Steve Bannon, consejero no oficial de Trump, se metió de lleno en la pelea pública y le pidió al mandatario que “investigue y deporte” al multimillonario.
La batalla incluso rozó el escándalo judicial. Musk sugirió en X (antes Twitter) que Trump tenía vínculos con el caso Epstein, aludiendo a la red de explotación sexual que sacudió a Norteamericana (ver aparte).
Sin embargo, en medio del caos, emergieron voces que buscan una tregua. Bill Ackman, influyente inversor de Wall Street y figura moderada entre donantes del Partido Republicano, propuso una reconciliación. Musk, consciente del impacto económico que provoca la disputa, respondió positivamente. En sus redes, habló de “curar heridas” y “buscar puntos en común”. Pero Trump, fiel a su estilo, se mostró tajante: “No hay nada que hablar por ahora. Quizás algún día”.
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