El fantástico rioplatense tiene toda una tradición, pero el cine rioplatense casi siempre bebe de líneas más realistas y no lo ha representado tanto. Lucía Garibaldi, la directora de “Los tiburones”, echa mano a esa tradición en su nueva película, “Un futuro brillante”, que puede verse desde hoy hasta el miércoles, a las 18.30, en el Pasaje Dardo Rocha.
Una película que hace honor al fantástico rioplatense, hecho de atmósferas enrarecidas y una ciencia ficción al ras del piso, en barrios uruguayos completamente reconocibles, sin adminículos voladores ni rayos láser. La protagonista es Elisa (Martina Passeggi), una joven que debe mudarse al Norte para servir a una nueva sociedad: una peste arrasó con buena parte de las especies, el mundo se dividió en tres, y al Norte van las promesas, a “reescribir la historia sin errores”. Allí llaman a Elisa, una promesa, una de las últimas jóvenes en su envejecido rincón del mundo.
Pero Elisa no está segura de querer ir a ese Norte prometido que nadie sabe bien qué es. Así, “Un futuro brillante” es una película de ciencia ficción distópica pero también una especie de coming of age, como el anterior largometraje de Garibaldi.
“Consumo todos los géneros, he visto todas las grandes, las analizamos, pensamos que pasaba en ‘Blade Runner’, en ‘Alphaville’, en ‘La langosta’, en ‘Hombre mirando al sudeste’... Pero después nos empezamos a dar cuenta que el personaje tiene algo del recorrido de ‘Lady Bird’”, reconoce la directora, en diálogo con EL DIA, sobre estas dos vertientes de la película. “Es lo lindo del género: armás una metáfora, armás un mundo, te vas bien lejos, pero para contar algo humano, algo que nos ha pasado a todos. Crecer, tener que ir a un lugar, ver si estás dispuesto a hacer lo que querés sin cumplir las expectativas del resto…”
La cineasta montevideana explica, sin embargo, que todo esto lo analiza después del hecho. “Cuando empezás a pensar una película, no sé si tenés en mente qué tipo de película querés que sea. En este caso, no lo estuvo: no sé si puedo formatear mi camino, quedar preestablecida a un género, creo que no”, comenta. “Simplemente, quería contar la historia de la última mujer joven a partir de algo que me pasó. Estaba caminando un día en la calle, en un lugar donde no podía caminar pero quería estar ahí y tenía bronca de no poder hacerlo porque era peligroso. Y me puse a pensar cómo sería la vida si fuese siempre de noche, si vos sos la última, la única, la más joven…”
“Y para sostener esa idea tuvimos que inventar todo un mundo, buscando cuidar la coherencia interna de ese mundo”, cuenta sobre el nacimiento del dispositivo narrativo fantástico. La conexión con el presente, sin embargo, es constante: “Un futuro brillante” comenta el presente desde su futura distopía, ofrece alegorías, “reflexiones”. “Muchas cosas que ocurren en la película dialogan en el mundo actual, aunque estén enrarecidas”, dice la directora. El fetichismo de la juventud, la migración, la autoexplotación, “nos autoexplotamos más que nunca en esta era, es insoportable. No podés ni dormir en paz, hay aplicaciones que te enseñan idiomas mientras dormís…”
“Esta película tiene una invitación a cuestionar lo que dice el resto, lo que dice el entorno”, afirma. El Norte, en ese sentido, es una promesa pero es a la vez algo que todos repiten sin saber del todo de qué se trata. “Todo es mejor ahí, supuestamente, pero nadie sabe qué es. Y repiten frases hechas como pasa acá, donde parece que todos están hablando como ChatGPT, con unas frases que suenan profundas y no dicen nada”.
¿Puede el cine, en ese sentido, despertar sentidos, invitar a la crítica, al desafío de lo establecido? Garibaldi está convencida de que así es: “El cine es muy poderoso, y puede dar batalla”, lanza. “A mí me han cambiado profundamente las películas, también libros, discos. Han marcado un antes y un después en mi manera de ver, de sentir, de entender”.
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